Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

22 mayo 2013

puro amor de dumas (padre) a tres grandes del renacimiento



Alejandro Dumas (padre) escribió mucho, quizás demasiado. Hasta el punto que se le atribuyen obras que no escribió o se hacen suyas traducciones que hizo de otros autores. Dumas (padre) también tiene una fama, no tan inmerecida como pueda parecer, que cuenta que le gustaba crear una leyenda negra de ciertos personajes reales. Así que cuando habla, por ejemplo de los Borgia, hay que tener cuidado; puede que haya usado más su imaginación que la fidelidad a los hechos que realmente ocurrieron.
Algo así parece ocurrir con Tres maestros: Miguel Ángel, Tiziano, Rafael (Gadir, 2013). Hay que leerlo con atención y con cuidado, no vaya a ser que Dumas (padre) se inventara parte de sus vidas. No estaría mal, de todas maneras. Nos encontramos ante unas biografías noveladas, dónde Miguel Ángel comete la osadía de decir cosas como esta: Decid al Papa que se ocupe menos de corregir mis pinturas, lo cual es muy fácil, y se preocupe más de corregir a los hombres, lo cual es muy difícil. Que no digo que no pudiera ocurrir así, pero tampoco se puedo decir lo contrario.
Leyendo estas pequeñas biografías me doy cuenta cuanto ha cambiado el concepto de artista. En aquellos tiempos los artistas trabajaban para la persona que mejor les pagaran y viajaban a cualquier país que les propusieran, dejando, eso sí, muchos trabajos a medio hacer, con el consecuente enfado papal, real o de quién fuera el adinerado que les había encargado una tumba, un fresco o su figura a lomos de un caballo.
De Tiziano, que es un misterio en si mismo, ya que no se sabe cuantos cuadros pintó ni a que edad murió, pero que en ambos casos fueron cifras muy inciertas y  muy altas, se dice que no existe en toda Europa ciudad, museo o corte de alguna importancia que no posea hoy algún cuadro de Tiziano.
Sin embargo Dumas (padre) ofrece sus mejores palabras a Rafael, también a su obra, pero sobre todo a su figura (física):
Sí, poseía esa belleza dulce e interesante en la cual el carácter viril se mezcla en cierto modo con la debilidad femenina; hermoso, sobre todo, cuando se le contempla largo rato, y siempre se contempla incansablemente a los hombres de genio; hermoso de elegancia y de melancolía; pese a sus miembros algo débiles y su cuello demasiado esbelto; hermoso, sobre todo, por su larga mirada, que al detenerse en las mujeres parecía decir: "Ámame, que yo sé amar".
Puro amor de Dumas (padre) a tres grandes del Renacimiento. Y me pregunto yo: ¿quienes son merecedores, en este siglo XXI, de similares palabras? ¿Y quién se atreverá a escribirlas?


16 mayo 2013

el oficio según natalia ginzburg



Cualquiera que pretenda llamarse escritor/a (sea lo que sea eso) debe leer Mi oficio un cuento/ensayo de Natalia Ginzburg que aparece en su libro Las pequeñas virtudes (Alianza, 1966).
Mi oficio es escribir, y yo lo conozco bien y desde hace mucho tiempo. Así comienza este pequeño ensayo. Entendámonos: yo sólo puedo escribir historias. Si intento escribir un ensayo de crítica o un artículo para un periódico, de encargo, me va bastante mal. Lo que entonces escribo lo tengo que buscar fatigosamente como fuera de mí.
Después continua una larga digresión sobre si prefiere escribir poesía o novela y sus dudas sobre si quiere ser como Victor Hugo o Carola Prosperi. Pero nada de lo que escribe le gusta de verdad, nada le convence. Hasta que de repente escribe un cuento que le gusta: aquel cuento me parecía bello lo mirara por donde lo mirara: no había ningún error, todo sucedía a su tiempo, en el momento oportuno. Me parecía ya que podría escribir millones de cuentos. Esa sensación la hemos tenido todos, aunque haya quedado sepultada por el pasado y por los pequeños cuentos fracaso. Pero después todo es diferente. Uno se cansa cuando escribe algo en serio. Es mala señal si uno no se cansa. (...) No se puede salir del paso como si tal cosa. Uno, cuando escribe algo serio, se mete dentro de ello, se hunde en ello hasta los ojos.
Uno se cansa, pero continúa. Escribía mi relato muy deprisa, como con miedo a que se me escapase. Ginzburg cuanta que se fija en lo feo, en lo triste, incluso en lo tragicómico. Hay un peligro en el dolor, así como hay un peligro en la felicidad, respecto a las cosas que escribimos. Porque la belleza poética es un conjunto de crueldad, de soberbia, de ironía, de ternura carnal, de fantasía y de memoria, de claridad y de oscuridad, y si no logramos obtener todo este conjunto, nuestro resultado es pobre, precario y escasamente vital.
Y termina acusando al oficio de escritor/a de canibalismo. Es un oficio que se nutre también de cosas horribles, come lo mejor y lo peor de nuestra vida, a su sangre afluyen lo mismo nuestros sentimientos buenos que los malos. Se nutre de nosotros y crece en nosotros.
Hace tiempo que no leía un texto con el que me identificara tanto, que explicara la belleza y la fealdad de esto que es escribir. Os recomiendo que lo leáis entero. Hace falta leer cosas así, entrar a los sitios por la puerta trasera, quedarse un momento y volver a salir sin decir nada. No decir nada, pero sentarse después a escribirlo.

11 mayo 2013

el viaje de david cruz



El naufragio de Diego de Almagro

Todo punto de vista
es un acercamiento
a la derrota.
Hemos superado
los viajes
y el único barco
en el que nos hundimos
es el que transporta
la riqueza
de estos días.

Intentamos
guardar en libros
nuestros testimonios.
Adulamos a la muerte
hasta que se cansó
de buscarnos
en lo profundo 
de esta selva.

Todo
está perdido.

Cada palabra que escribimos
se está borrando
para siempre.

David Cruz. Trasatlántico (Editorial Cultura, 2012)

08 mayo 2013

comenzando con barnes



¿Cuántas veces contamos la historia de nuestra vida? ¿Cuántas veces la adaptamos, la embellecemos, introducimos astutos cortes? Y cuanto más se alarga la vida, menos personas nos rodean para rebatir nuestro relato, para recordarnos que nuestra vida no es nuestra, sino sólo la historia que hemos contado de ella. Contado a otros, pero, sobre todo, a nosotros mismos.
Julian Barnes. El sentido de un final (Anagrama, 2012).

¿Puede un libro gustarte y no gustarte al mismo tiempo? Termino El sentido de un final de Julian Barnes y me quedo un poco frío. Me ha gustado la historia, pero no me ha gustado como la ha contado. Me da la impresión de que Barnes ha dejado cosas fuera que podría interesarnos: quiero saber más. Nada tiene que ver con el espacio que el autor deja a la imaginación del lector. Hay algo que falta. El libro parece un resumen de algo más largo, una primera versión que hay que limar.
La historia que cuenta es muy poderosa y merece más. Está bien escrito, tiene reflexiones tan poderosas que se anclan en la cabeza durante días y unos personajes potencialmente atractivos.
Es una pena que haya comenzado a explorar a Barnes con este libro. Empieza nuestra relación con mal pie. No es un buen comienzo, pero no será un final. Esperemos que Arthur & George e Inglaterra, Inglaterra, que me están esperando en la montaña de librosnoleídos me hagan cambiar de opinión.

02 mayo 2013

el rafael más humano



Rafael era una persona muy enamoradiza y aficionada a las mujeres, y siempre dispuesto a servirlas.
Amante de los placeres de la carne, sus amigos observaban esa afición con respeto, pues era una persona muy segura. Por lo que cuando su querido amigo Agostino Chigi, por entonces un riquísimo comerciante sienés, le encargo pintar en su palacio la logia principal, Rafael no podía atender bien este encargo debido al amor que le tenía a una mujer. Debido a ello, Agostino se desesperaba, de forma que por medio de otros, de sí mismo, y por distintos medios, logró que esa mujer estuviera con él continuamente en la parte de la casa donde trabajaba Rafael, gracias a lo cual se pudo terminar el trabajo.

Giorgo Vasari. Vida de Rafael de Urbino. Pintor y arquitecto. Cuadernos Arte Cátedra, 2012.


El triunfo de Galatea de Rafael.

29 abril 2013

abrazar a bernheim



Me gustan las historias con sexo.
Una pareja (Anagrama, 1989) es una nouvelle, escrita en 1987 por Emmanuéle Bernheim, que cuenta como Helélène y Loïc se conocen en una cena, mientras comen judías verdes, y deciden volver a verse. Pero las primeras citas no salen bien: tienen miedo, no están seguros, surgen imprevistos. Salen, coquetean, hay una pequeña infidelidad y se acuestan. Los detalles importan, y Bernheim lo cuenta (casi)TODO: Su posición, con la mejilla apoyada en la almohada, los labios entreabiertos y los ojos cerrados, le deformaba el rostro. Distinguió una mancha húmeda en la tela, junto a su boca. El interior de sus muslos debía estar pringoso, los pelos de su sexo pegados por el esperma. Al final una gripe que se contagian uno al otro les une definitivamente.
Una pareja es una breve novela, escrita con frases cortas y sin apenas adjetivos. Va directa al grano; apenas hay más personajes que los protagonistas, apenas aparecen otros escenarios que sus casas y sobre todo se describen sus acciones y los pensamientos que se producen en sus encuentro. No hay más, pero está (casi)TODO. A veces no somos más que eso: acción y pensamiento, una persona frente a otra. A veces no hace falta más.
Me gusta Emmanuéle Bernheim; me dan ganas de coger un avión, volar a París y abrazarla. No hace falta más. Pero me consolaré buscando Arma blanca, su otra novela, también publicada en Anagrama.


25 abril 2013

corominas show


A Jordi Corominas hay que leerlo, pero sobre todo hay que ir a ver uno de sus espectáculos loopeticos y alucinar, intentar entenderlo, meterse en su mundo y dejarse llevar: esa es la única manera conocer al verdadero artista que lleva dentro. Ahora esta de gira con su espectáculo Los lotófagos. No hay que perderse el corominas show: uno se queda sin palabras ante su fuerza volcánica, su valentía y peculiar forma de entender la poesía.




Demasiado astutos para la rebeldía, demasiado cínicos para la violencia, demasiado presos del "Esto Ya Lo He Visto" como para sentirse agitados en la placenta del suceso, los lotófagos toman aviones para adornarse con su particular pátina de venecianos de fin de semana o de rompepistas ibicencos, importa poco si el destino final es la clámide cultural o la melopea orgiástica. Lo importante es el aturdimiento, el desvanecerse en el acaso, la ingestión del trigo de Zeus que prohíja el olvido. Por el camino ignoran que proceden de un siglo atroz, lleno de pasos de la oca y parques temáticos con crematorios como atracción estelar, y en la que inyectar yeso en las matrices de las embarazadas se convirtió en un deporte nacional.
Ricardo Menéndez Salmón en el prólogo de Los lotófagos de Jordi Corominas (Versos & Reversos, 2013).






(...) dos gemelos
vestidos de pingüino castizo

en guateques tardofranquistas entretenían con
sus guitarras

a hippies burgueses en descampados habilitados
para la juerga

de la nostalgia, mofa del régimen y sus babosos
adlátares

con tangos, cuplés, flamenco, perfidias y
mariachis extremeños

contratados para abultar el despiporre de
composiciones estrábicas

en la machacona matraca nipona y local del
estribillo, autopsia

sinfónica que apuntalaban con las sobras de su
natalicio (...)


22 abril 2013

palabra de orwell


Todo está explicado en una sola palabra: el Hombre. El hombre es el único enemigo real que tenemos. Haced desaparecer al hombre de la escena y la cusa motivadora de nuestra hambre y exceso de trabajo será abolida para siempre.

George Orwell. Rebelión en la granja. Booket, 2006.


18 abril 2013

reinterpretando a mona lisa


 L. H.O.O.Q. Marcel Duchamp. 1919.
  
L. H.O.O.Q. afeitada. Marcel Duchamp. 1968.

LA MONA LISA

Ella es más vieja que las rocas entre las que está sentada;
al igual que el vampiro,
ha estado muerta muchas veces,
y ha aprendido los secretos de la tumba;
y ha buceado en las aguas profundas,
y se ha traído el recuerdo de sus derrotas,
y ha comerciado con extraños tejidos con mercaderes orientales;
y, como Leda,
fue madre de Helena de Troya,
y, como Santa Ana,
madre de María;
y todo esto ha sido para ella casi como el sonido de las liras,
de las flautas,
y vive
únicamente en la delicadeza
con que ha moldeado las cambiantes facciones
y matizado párpados y manos.

-

MONA LISA

She is older than the rocks among which she sits;
Like the vampire,
She has been dead many times,
And learned the secrets of the grave;
And has been a diver in deep seas,
And keeps their fallen day about her;
And trafficked for strange webs with Eastern merchants;
And, as Leda,
Was the mother of Helen of Troy,
And, as Saint Anne,
Was the mother of Mary;
And all this has been to her but as the sound of lyres and
….flutes,
And lives
Only in the delicacy
With which it has moulded the changing lineaments,
And tinged the eyelids and the hands.

Walter Pater. 1869.







Gracias a Antonio Jiménez Paz por su aportación involuntaría a este mixMonaLisa.
El resto de las referencias se han encontrado en Mona Lisa. Historia de la pintura más famosa del mundo  (Ares y Mares, 2011) de Donald Sassoon.



15 abril 2013

cuando david tortosa y felipe andrés fueron dos


Cuando fuimos dos.
Acudo a la penúltima representación, en El sol de York, de Cuando fuimos dos, escrita por Fernando J. López e interpretada por Felipe Andrés y David Tortosa. Me siento en la segunda fila y espero lo mejor, cómo siempre que voy al cine al teatro, abro un libro o escucho una canción. Espero lo mejor y, en este caso, lo encuentro.
La obra es una radiografía de las relaciones del siglo XXI, dónde se quiere todo y se da lo justo. Eloy está preocupado por el reconocimiento, por parte del mundo literario y por parte de su novio, César, cuyo único deseo es acumular amantes en una lista interminable. Es difícil no sentirse identificado con uno de los personajes (y hasta es posible identificarse con los dos). Temas como la pareja abierta, las redes sociales, el egoísmo dentro de la pareja y la imposibilidad de tomar una decisión, sea correcta o no, navegan por la tormentosa relación de los protagonistas. El texto es ágil, divertido cuando tiene que serlo y dramático cuando toca. Os recomendaría que fuerais verlo sólo por eso, aunque habrá que esperar que alguien se anima a montar la obra (algo que estoy seguro ocurrirá en breve). Pero es que hay más.
Lo demás son filias personales, me temo. Pero están ahí. El trabajo de los actores es Impecable. Felipe Andrés como César, el escritor que sólo piensa en su carrera en sus libros y en su agente literaria está impecable, quizás algo tenso, más de lo que el personaje exige. David Tortosa como César, el dependiente de unos grandes almacenes que pasa demasiadas horas en el gimnasio (y en otros sitios) es magistral. Transmite una gama de sentimiento infinita, desde ternura hasta furia. Es uno de esos personajes que emocionan y que te impulsan a saltar al escenario a consolarlo, hacerle cambiar de idea (cuando está equivocado) o cualquier cosa. El caso es que te agarra el corazón y te arrastra en su vendaval de sentimientos. En ciertos momentos logra hasta que te enamores de César.
La obra tiene algún pequeño problema que no desmerece el resultado final: ciertas cortes entre escenas para pasar de un plano temporal a otro que no queda demasiado claros o algún momento en la que la escena queda extrañamente vacía.



Es una pena que las funciones de la obra hayan terminado, pero hay miles de formas de seguir a la materia prima. Fernando J, López acaba de publicar dos novelas: Las vidas que inventamos (Espasa) y El secreto de lastres lunas (Alfaguara) y saca en breve La inmortalidad del Cangrejo (Baile del sol). Felipe Andrés va a estrenar en breve El fantástico Francis Hardy,curandero en La Guindalera y David Tortosa está moviendo un cortometraje que protagoniza junto con Macarena Gómez y que se titula Ratas. Hay que seguirlos, y se puede.





(El escenario de Cuando fuimos dos vacío. Esperemos que se vuelva a llenar pronto.)

12 abril 2013

el dolor eterno de kevin powers



Entre 2003 y 2011, la guerra de Irak.
En 2003 yo tenía 26 años, una edad que tenían muchos soldados destinados en Irak..
Entre 2004 y 2005 Kevin Powers tenía 21 años y fue destinado a Mosul y Tal Afar.
En 2003 el periodista español José Couso murió por los disparos de un carro de combate americano.
En 2012 SextoPiso publica la novela Los pájaros amarillos de Kevin Powers, donde cuenta sus experiencias en Irak.
En 2013 leo la novela y me estremezco.

Me puse los pantalones, salí al porche trasero y escupí por encima de la barandilla. Fue un escupitajo de color marrón amarillento, y me estremecí con un dolor cálido y obtuso desde mis párpados hasta las yemas de mis dedos. El dolor también estaba dentro de mi cuerpo; un dolor que lo abarcaba todo, como si toda mi piel fuera un labio que me hubieran partido.

Ese sentimiento del protagonista se extiende, te rodea y te atrapa. No hay salida. Comprendes que la guerra es un error (al parecer inevitable) que transforma a las personas y las convierte en desechos doloridos. Los pájaros amarillos es sólo un ejemplo. Kevin Powers se ha atrevido a contarlo, a ponerlo por escrito. Pero el cálculo de todas las vidas desgarradas, estremecidas, es imposible de hacer. Vidas anónimas y desperdigadas que no pueden quitarse de la cabeza imágenes descarnadas. En Los pájaros amarillos todo está explicado muy bien: el dolor, la desesperación y la incomprensión de lo que estas viviendo. Un segundo, algo ocurre, y todo es diferente. El dolor se ha instalado en tu vida y es tan grande que no podrás desprenderte nunca de él. El dolor es eterno.
Hay que leer Los pájaros amarillos, aunque duela. Hay que leerlo porque duele. Porque ese dolor te recuerda que las guerras ocurren, que pueden llamar a tu puerta y que pueden destrozar tu vida. Hay que estar avisado y abrazar estos libros y a sus autores para intentar que olviden, aunque sólo sea durante unos segundos el terror vivido.


05 abril 2013

marwan, una joya (poética)



La (triste) historia de dos cuerpos enfrentados a la que hace referencia el poemario de Marwan me recuerda a ese poema de Luis Cernuda que comienza con el siguiente verso: Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman. Todos hemos escrito esos poemas de desamor que son los restos de esos encuentros apasionados que queremos guardar para siempre. Todos lo hemos sentido en nuestras carnes. Ese amargo desamor es el que impregna todos los poemas de Marwan, en el que todas las mujeres terminan perdiéndose entre las brumas de los recuerdos. Y por eso escribe: Cuando empieza a doler / entonces escribo. / Cuando lleva un tiempo doliendo / entonces escribo. / Cuando deja de doler / entonces escribo. Escribir como modus operandi. Marwan es una joya poética que además canta. Habrá que seguirle la pista.  



hoy

La enfermedad antigua de sentir
la vida en otra parte.
David Hernández Sevillano.

Hoy es uno de esos días
en que uno sólo espera
que alguien le diga algo bonito
algo que le saque de sus decepciones circulares
de una historia de amor pasada de rosca
o de la inquietud de esperar sentado
a que en el congreso digan
que hay una lluvia de abrazos sobre la ciudad.

Porque la mayoría de las cosas que terminan
suelen dejarte la vida rota en el sofá
y a veces resulta agotador tratar de ser fuerte
y saber las pocas probabilidades de que este jueves
nos deje una nota de amor a carmín en el espejo.

Uno de esos días
en que uno tiene ganas de cambiar de domicilio
para instalarse en un presente más amable
porque a veces la vida es injusta
y te secuestra un invierno áspero
y el porvenir es sólo un niño mal vestido
al que hace falta sólo un gesto
para cambiar de traje
justo ese gesto
que hoy soy incapaz
de encontrar.

Marwan. La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. Noviembre, 2012.

01 abril 2013

buscando a perdida [gone girl] (en la mesa de novedades)






Existe una nueva novela del año (o al menos eso se espera) pero aún no ha despegado. Está en las mesas de novedades, pero aún no ha recibido el empujón necesario. Y, cosa extraña, la novela ha sido leída por mí. Se suele decir que se ha leído una novela, pero, de repente me apetece darle la vuelta. Una novela, de la que se espera mucho, ha sido leída por mí.

La novela en cuestión es Perdida [Gone girl] (Mondadori, 2013) de Gillian Flynn, una autora estadounidense desconocida en España pero que ya ha publicado tres novelas en su país. Desde el principio se ha comparado con Patricia Highsmith y El diario de Bridget Jones de Helen Fielding. La  combinación es extraña y la doble comparación es arriesgada, pero hasta cierto punto es real y la autora sale más o menos indemne. El libro está construido desde dos puntos de vista: cada uno pertenece a una parte de un matrimonio de escritores que se separa de manera forzosa. Ella desaparece el día de su quinto aniversario de bodas y todas las pistas apuntan a que el marido, que no parece demasiado afectado, se ha desecho de ella. Este argumento recuerda poderosamente a la novela Crímenes imaginarios de Highsmith, que a su vez recuerda, siempre lo diré, a un episodio real de la vida de Agatha Christie. A pesar de ello al final de la edición americana (o inglesa, no recuerdo muy bien) recomiendan, para una lectura posterior Extraños en un tren. Avanzada la novela comenzamos a dudar de que el marido tenga algo que ver, pero esa duda no se retira nunca del todo. No será la última sorpresa que nos de el argumento del libro.
En cuanto a la comparación con Bridget Jones es igual de peregrina. Es cierto que la visión femenina tiene una dosis de humor de la que carece la masculina, pero me temo que no llega ser tan disparatada como  la señorita Jones.
La historia termina, como todas las historias, de una manera, que, tranquilos, no revelaré, pero que no consigue mantener, a mi parecer, el nivel con el resto de la novela. No soy fan de los happy ends, siempre me han parecido forzados y siempre he admirado los finales abiertos o al menos los finales difusos. Pero creo que el final de Perdida no es un buen final porque parece que Flynn tiene miedo a ser contundente.
De todas maneras la novela engancha. Sé lo difícil que es escribir una novela, y si es de suspense la dificultad es doble. Es aún más complicado lograr que el lector quiera saber más y avance vorazmente en los capítulos. Flynn lo consigue con esta novela. Espero que no acabe aplastada por las siempre complicadas comparaciones y por el fenómeno long(best)seller que se pretende crear con ella. Le auguro más suerte siendo un fenómeno menor; es lo menos que se merece su novela.

24 marzo 2013

el escondite de ismael martínez biurrun


Hay que leer a tus contemporáneos. Hay que dejar sorprenderse por ellos.
Ismael Martínez Biurrun, pamplonica como yo, publicó hace unos años El escondite de Grisha (Editorial Salto de página, 2011). Desde hace tiempo descansaba en mis montañas de libros por leer. Y ya le ha llegado el turno. Lo he leído. Y me ha sorprendido. Para (muy) bien.
Martinez Biurrun es un escritor perturbador. Y para mí eso es un plus. Entre sus frases contundentes, sus personajes misteriosos y algunas escenas potentes y enigmáticas se esconde una historia llena de viajes hacia la verdad. Grisha es un niño huérfano que no ha tenido suerte en la vida. Pero se encuentra con Olmo, un bibliotecario de más de dos metros de altura que no deja pasar las vidas de sus semejantes sin interesarse por las peculiaridades que los definen y forman la imagen que los demás detectan. Se interna en las complicaciones de los demás y se empeña en desenredarlas. No se esconde, se enfrenta.
Hay algo de fantástico en esta novela que no sabemos si está en la mente de los personas, en la doblez de la realidad o en un espacio indefinido que se introduce en nuestra vida y nos la cambia para siempre.  Hay algo fantástico en esta novela y es que engancha, atrapa y emociona.
Olmo lo deja todo para ayudar a Grisha y al final acaba encontrándose a si mismo.
Martinez Biurrun tiene más novelas que hay que buscar y leer: Infierno nevado, Rojo alma, negro sombra y Mujer abrazada a un cuervo, y un par de premios Celsius por los que hay que felicitarle.

Frases contundentes para enmarcar:
Provenimos de muy lejos. Todos somos huérfanos. Todos estamos adoptados temporalmente.

Porque esto es lo que ha pasado: fui buscando su luz y lo único que he hecho ha sido arrastrarlo a la oscuridad.

El cañón de un arma como trozo de tormenta. Otra vez.

Creedme: El escondite de Grisha te llena el alma de esperanza.

17 marzo 2013

juliano según miguel ángel

En Iglesia de San Lorenzo de Florencia encontramos la tumba de Juliano de Medici, Duque de Nemours (1526-1534) una escultura de mármol realizada por Miguel Ángel Bounarruti.
Destaca lo que se ve, ese cuello largísimo que se acentúa con el giro hacia la izquierda de su cabeza. La posibilidad de encontrar un lugar en el que te encuentras observado por Juliano; él estira el cuello para asomar la cabeza entre las columnas.
Esa armadura que no puede ocultar su  robusto torso de guerrero.
La mirada melancólica y triste, encuadrada bajo unos rizos revueltos, hacia la Virgen Medici.
El cuerpo, en tensión, que parece a punto de levantarse
Pero el cuello, ese cuello que se desea morder.
Parece ser que la estatua es una idealización de Juliano, que en realidad no era así. Miguel Ángel decía que no le interesaba la dimensión historica del personaje, que el rostro verdadero acabaría olvidándose. Así que se esforzó en hacer un rostro armónico y extremadamente bello y un cuerpo rotundo. Podemos comparar la escultura de Miguel Ángel con un retrato de Bronzino. No sale tan mal parado, pero no es lo mismo. Si lo comparamos con el retrato de Botticelli ya no sé que decir, la verdad.

Juliano de Medici según Miguel Ángel.

Juliano de Medici según Bronzino.

 Juliano de Medici según Botticelli.

A sus pies se encuentran el día y la noche. La noche, con ese rostro a medio terminar. El día, con su perfecto cuerpo imperfecto, al que Miguel Ángel dedicó algunos sonetos.


Lo que no se ve: la espalda de Juliano, tan impresionante como su torso, que demuestra que Miguel Ángel terminaba algunas de sus obras por completo, incluso las partes que no se iban a ver. Cosa que no ocurre con  la Virgen Medici, las cuatro esculturas de Los prisioneros o con la mencionada escultura de La noche; todas quedaron inconclusas.

 Juliano de Medici de Miguel Ángel, por detrás.

Virgen Medici de Miguel Ángel, por detrás.

Volveré a Florencia, a observar, mientras soy observado, al Juliano que Miguel Ángel imaginó. Seré consciente de que me observa el deseo del artista y del hombre que fue. Y me sentiré poseido por la belleza, el deseo y la vida.