Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

27 abril 2009

gorki en la ciudad del diablo amarillo


Sólo me hace falta un cuento para adorar al escritor ruso Máximo Gorki. El cuento es La ciudad del diablo amarillo, y esta incluido en el libro de cuentos del autor del mismo nombre que acaba de publicar la editorial Sequitur. Unos cuentos que Gorki escribió en EEUU, dónde después de ser recibido en honor de multitudes, se le rechazo por estar acompañado de una mujer que no era su esposa. Dicho rechazo le hizo dormir en una comuna y acabar en unas aisladas montañas del estado de Nueva York.
Su visión de Nueva York cambió radicalmente ante este hecho. Nada más llegar escribió: “Es un país maravilloso; sin duda es la Tierra Prometida. […] Espero vivir lo suficiente para llegar a ver algo parecido en Rusia. [La gente por la calle] parece tan feliz, tan consciente de sus derechos. Espero que podamos ver pronto caras así en Rusia. Ahora no son así. Las gentes de la calle de San Petesburgo y Moscú, en estos días de tristeza y sufrimiento, son como un cortejo fúnebre. [Aquí] hasta las ardillas y los pájaros parecen saber que tienen derecho a -¿qué es lo que dice su Constitución?-: la vida, la libertad y la consecución de la felicidad.”
Pero en los cuentos que escribe cuando ha sido rechazado y humillado el tono cambia radicalmente. Me gustaría transcribir todo el cuento la ciudad del diablo amarillo, pero me voy a contener y voy a poner unos pocos fragmentos:
“Y en la niebla nace, crece algo inconcebiblemente enorme, lleno de un sordo rumor, que jadea al encuentro de los hombres con una respiración fétida y pesada, y en su ruido se escucha algo terrible, ávido.
Es la ciudad, es Nueva York. En la orilla se alzan casa de veinte pisos, los “rascacielos”, silenciosos y oscuros. Cuadrados, sin ninguna pretensión de belleza, obtusos, los pesados edificios elevanse al cielo sombríos y aburridos. En cada edificio se siente la altanera jactancia de su altura, de su fealdad. En las ventanas no hay flores, no se ve a ningún niño…
De lejos, la ciudad parece una enorme mandíbula, de dientes negros y desiguales. Respira, expeliéndola cielo nubes de humo, y resopla, como un glotón aquejado de obesidad.
Al entrar en la ciudad, uno siente que ha caído en un estomago de piedra y de hierro, en un estómago que se ha tragado varios millones de hombres y que ahora los tritura y digiere.”
Una visión oscura y pesimista, fruto, seguramente del trato que Gorki recibió .Una visión que no ha cambiado demasiado desde que se escribió hace mas de cien años, en 1906. Nueva York es la misma ciudad “del Diablo Amarillo, del Oro”, donde sus habitantes “se han habituado a este ajetreo sin objetivo, se han habituado a pensar que hay un objetivo en todo esto”, donde “soportan todo lo que mata al tiempo”. Una visión que se puede aplicar al día de hoy, a cualquiera de las grandes urbes que llenamos más y más cada día.
Puede parecer un acto de venganza, de resentimiento. Gorki apenas pasó siete meses en EEUU. Después salió hacía Capri.
Se agradece a Sequitur la publicación de esta selección de cuentos de Gorki, de la portada tan bella que le han hecho, pero tal intento queda un poco deslucido por algunos errores ortográficos que deberemos pasar por alto si queremos disfrutar de la furia de Gorki.

2 comentarios:

Síla Slovés dijo...

Por desgracia esos errores ortográficos (o tipográficos) que comentas se encuentran en una proporción bastante superior a la que suele ser normal en cualquier libro. Ignoro la causa de este hecho, pero lo cierto es que estropean bastante el lirismo de la obra.

Desde el punto de vista artístico, no cabe duda de que es un relato muy bien logrado. Las imágenes poéticas son demoledoras. Ahora bien, desde el punto de vista ético ya no lo veo tan claro.

Reflexionemos: al principio, cuando parecía que los intelectuales de EEUU iban a darle los fondos que necesitaba para la causa revolucionaria, Gorki se deshacía en elogios hacia "el pueblo americano". Luego, cuando se orquestó una campaña mediática en su contra y se vio privado de su comodidad personal, hace un retrato de América totalmente opuesto. Me parece muy poco coherente. ¿Acaso el pueblo no sigue siendo el mismo?

Es más, si le molestó el hecho de tener que renunciar a las comodidades de un hotel y verse obligado a vivir en una comuna... pues tampoco parece algo muy consecuente con las ideas que predicaba.

Las imágenes de miseria y decadencia que describe son seguramente ciertas. Pero ojo. Cuando alguien cae en la parcialidad intencionada, su obra queda irremediablemente desacreditada.

A mí, por ejemplo, me indignan sobremanera ciertos panfletos que circulan en los medios occidentales que machaconamente intentan presentar a Rusia como un sitio gris, mísero, oscuro, triste, etc. Pues bien, cabe preguntarse qué puede pensar un ciudadano estadounidense medio al leer estas descripciones de Gorki. ¿Realmente son objetivas?

Es un libro interesante, desde luego, pero hay que tener todo esto en cuenta.

Francisco Ortiz dijo...

Pasaremos los errores por alto y disfrutaremos del buen hacer de Gorki.