
Aprovechando la reciente publicación de Ana no de Agustín Gómez Arcos (Cabaret Voltaire, 2009), leo la primera novela que edito la misma editorial en 2006, El niño pan, con la que abrió la publicación en España de las obras, espero que completas, que el autor español publicó en francés y en el exilio.
El niño pan es un libro desolador, un libro de posguerra que nos muestra la vida de una familia de rojos de un pequeño pueblo de Almería, una familia del bando de los vencidos. El padre antes de la guerra era el alcalde y en la casa familiar se hacía el mejor pan de todo el pueblo. Después de la guerra apenas pueden salir de casa, el padre tiene que irse a trabajar lejos a un trabajo humillante y escasamente pagado. Y los hijos están encarcelados o desaparecidos. Una familia destruida. Además está el niño pan, el hijo menor, que mira sin entender, que sólo puede comer un pequeño trozo de pan que apenas alimenta. No entiende la humillación a la que es sometida su familia, ni la pintada de rojos, en rojo sangre, que han puesto en la puerta de su casa. Tampoco entiende las palabras de superioridad de los vencidos, las mujeres rapadas al cero. el niño pan no logra entender nada,
Entre el presente y el pasado, que se presenta por medio de recuerdos, Gómez Arcos nos presenta el cambio que sufrió España en aquel tiempo. Y lo hace por medio de un elemento tan sencillo como es el pan, símbolo de abundancia en los buenos tiempos de la familia y de humillación en los malos momentos, ya que al tener el mejor horno del pueblo se ven obligados a hacer el pan para los que apenas tienen nada, pero de los que queda excluido su propio hijo. Esta terrible situación nos muestra cómo fue el brusco cambio en la vida de este niño de la posguerra, el niño pan.
-Padre, tengo hambre, dame pan.
Rota de pronto la magia, notó el cuerpo de hombre de su padre separándose.
- No hay, murmuró con la voz quebrada de los hombre que lloran. No hay pan, hijo mío.
La novela mantiene en sus últimas páginas un tono bastante optimista, a pesar de la desolación que presenta, quizás porque cómo dice el padre de familia: “Cuando se pierde una guerra, se pierde para siempre, se pierde para toda la vida”. Quizás porque a pesar de todo la familia permanece unida y sale a delante, poco a poco, a pesar de que la desgracia no le abandone.
El niño pan es un libro desolador, un libro de posguerra que nos muestra la vida de una familia de rojos de un pequeño pueblo de Almería, una familia del bando de los vencidos. El padre antes de la guerra era el alcalde y en la casa familiar se hacía el mejor pan de todo el pueblo. Después de la guerra apenas pueden salir de casa, el padre tiene que irse a trabajar lejos a un trabajo humillante y escasamente pagado. Y los hijos están encarcelados o desaparecidos. Una familia destruida. Además está el niño pan, el hijo menor, que mira sin entender, que sólo puede comer un pequeño trozo de pan que apenas alimenta. No entiende la humillación a la que es sometida su familia, ni la pintada de rojos, en rojo sangre, que han puesto en la puerta de su casa. Tampoco entiende las palabras de superioridad de los vencidos, las mujeres rapadas al cero. el niño pan no logra entender nada,
Entre el presente y el pasado, que se presenta por medio de recuerdos, Gómez Arcos nos presenta el cambio que sufrió España en aquel tiempo. Y lo hace por medio de un elemento tan sencillo como es el pan, símbolo de abundancia en los buenos tiempos de la familia y de humillación en los malos momentos, ya que al tener el mejor horno del pueblo se ven obligados a hacer el pan para los que apenas tienen nada, pero de los que queda excluido su propio hijo. Esta terrible situación nos muestra cómo fue el brusco cambio en la vida de este niño de la posguerra, el niño pan.
-Padre, tengo hambre, dame pan.
Rota de pronto la magia, notó el cuerpo de hombre de su padre separándose.
- No hay, murmuró con la voz quebrada de los hombre que lloran. No hay pan, hijo mío.
La novela mantiene en sus últimas páginas un tono bastante optimista, a pesar de la desolación que presenta, quizás porque cómo dice el padre de familia: “Cuando se pierde una guerra, se pierde para siempre, se pierde para toda la vida”. Quizás porque a pesar de todo la familia permanece unida y sale a delante, poco a poco, a pesar de que la desgracia no le abandone.
El niño pan es una de esas novelas, inéditas hasta hace poco en castellano, que, como hacen en Francia, debería utilizarse como lectura obligatoria en el colegio. Novela desoladora e impactante que no debéis dejar pasar.
1 comentarios:
A pesar de la desolación o tal vez gracias a ella el hombre aprende a seguir adelante, aprende a sobrevivir, y a buscar la esperanza donde otros acostumbrados a la vida muelle vemos una vía muerta.
Publicar un comentario en la entrada