Soy igual que una partícula de polvo: medio transparente, blanco por dentro y flexible por fuera, exageradamente ávido de compañia, y además silencioso. últimamente se me había ocurrido la idea de enviar a todos loa que conozco, o a todos los que me conocen, un horario de silencio. En él aparecería claramente especificado en qué momentos deseo hablar y en qué momentos no. Todo aquel que no se atenga estrictamente a mi horario de silencio no volverá a hablar conmigo jamás. Los lunes y martes está/estaría prescrito un SILENCIO CONTINUO. Los miércoles y jueves el SILENCIO CONTINUO se mantiene sólo por la mañana y al mediodía reina un SILENCIO RELAJADO -es decir, se permiten breves diálogos y llamadas-, y sólo los viernes y sábados estoy/estaría dispuesto a mantener conversaciones insustanciales, eso sí, siempre a partir de las once de la mañana. Los domingos está prescrito un SILENCIO TOTAL. Reconozco que hace ya mucho tiempo que tengo pensado el horario de silencio, y me ha faltado un pelo para enviarlo. hasta tenía escritas a máquina las direcciones para los sobres.
Wilhelm Genazino. Un paraguas para este día. Galaxia Gutemberg, 2002.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada