Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

21 diciembre 2009

a vueltas con lorca

Sé poco de la guerra civil. Tengo que reconocerlo.
Recuerdo que mi abuela contaba como le llevaba comida a mi abuelo, que estaba escondido. Recuerdo también que se refería a un hermano que "murió en la guerra". Pero era demasiado pequeño para preguntar que había más alla de esas palabras. De modo que, aun hoy, desconozco el resto de la historia. Mi abuela ya no está para contarme la historia completa de esos años. Y tampoco es tan importante en que bando estuvieron, que al final es de lo que todos hablan. Después vino la posguerra y esos comentarios sobre el hambre y sobre el ahorro que siempre escuché de mis abuelas y sus hermanos/as. Y la dictadura, de la que mis padres hablan poco. A ellos si les puedo preguntar; algún día lo haré.
Tampoco recuerdo nada de lo que me enseñarón en el colegio y en el instituto sobre esa época de lahistoria de España. No vendría mal recuperar los libros y los apuntes y ver que es lo que me enseñaron (si me enseñaron algo) y la razón por la que lo olvidé tan pronto.
Sin embargo las librerias están llenas de libros de la guerra civil, de forma muy desproporcionada con respecto a otras épocas. Y culaquier novelista español, que sea digno de llamarse así, le dedica una novela (o una trilogia, los más atrevidos). Tengo que reconocer que no he leido ninguna, que nunca he sabido que libro me puede hacer entender la barbarie española de los años 30. Algún día me lanzaré y no tengo la menor duda de que me horrorizaré.
Cuento todo esto por la tumba vacía de Federico García Lorca, cuya historia es expuesta en miles de libros. Lorca no está dónde se esperaba. No es importante dónde esté, lo importante es la forma en la que lo han manejado desde su muerte, que todos lo hayan manejado para su beneficio. Lorca no estaba dónde lo buscarón, quizas porque está vivo. Al menos esa es una de las teorias (no tan extravagante como pueda parecer al principio) que manejó Fernando Marias para escribir la novela La luz prodigiosa, y que después fue llevada al cine, con el mismo nombre por Miguel Hermoso. He vuelto a ver la película, que me regaló mi amigo David (gracias David), y he descubierto que si esa tesis fuera cierta y Lorca hubiera sobrevivido a su fusilamiento, salvado por un pastor y perdido la memoria por completo, todo lo que ha estado pasando durante con respecto a los momentos de Lorca estos años habría perdido el sentido.
Y no puedo evitar compararlo con la historia del hermano de mi abuela, con la cara de pena que se le quedaba cuando lo contaba, con mi total desconocimiento sobre el lugar en el que está enterrado. Él está en la cara de mi abuela, en las fotos que mi familia conserva y en esa pequeña historia sin apenas detalles.
Y Lorca está en manos de demasida gente. O así me lo parece a mí.



Nana, niño, nana
del caballo grande
que no quiso el agua.
El agua era negra
dentro de las ramas.
Cuando llega el Puente
se detiene y canta.
¿Quién dirá, mi niño,
lo que tiene el agua
con su larga cola
por su verde sala?

Duermete, clavel
que el caballo no quiere beber
Duermete, rosal,
que el caballo se pone a llorar

2 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Me alegro de que por fin la hayas visto... recuerdas? Hace ya dos años, y sólo empezábamos a quedar para nuestras noches de cañas, hasta que después te caíste y lo sustituímos por las visitas en casa, con Susie...
Deberíamos retomarlo... anda, dime que sí.

y dame un abrazo, de esos que te daba corte al principio.

Lector hambriento dijo...

Hola, el botón de siguiente blog me trajo hasta aquí. Me gusto el realto, algo nostálgico. Saludos desde Perú.