Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)
29 abril 2009
27 abril 2009
gorki en la ciudad del diablo amarillo

Sólo me hace falta un cuento para adorar al escritor ruso Máximo Gorki. El cuento es La ciudad del diablo amarillo, y esta incluido en el libro de cuentos del autor del mismo nombre que acaba de publicar la editorial Sequitur. Unos cuentos que Gorki escribió en EEUU, dónde después de ser recibido en honor de multitudes, se le rechazo por estar acompañado de una mujer que no era su esposa. Dicho rechazo le hizo dormir en una comuna y acabar en unas aisladas montañas del estado de Nueva York.
Su visión de Nueva York cambió radicalmente ante este hecho. Nada más llegar escribió: “Es un país maravilloso; sin duda es la Tierra Prometida. […] Espero vivir lo suficiente para llegar a ver algo parecido en Rusia. [La gente por la calle] parece tan feliz, tan consciente de sus derechos. Espero que podamos ver pronto caras así en Rusia. Ahora no son así. Las gentes de la calle de San Petesburgo y Moscú, en estos días de tristeza y sufrimiento, son como un cortejo fúnebre. [Aquí] hasta las ardillas y los pájaros parecen saber que tienen derecho a -¿qué es lo que dice su Constitución?-: la vida, la libertad y la consecución de la felicidad.”
Pero en los cuentos que escribe cuando ha sido rechazado y humillado el tono cambia radicalmente. Me gustaría transcribir todo el cuento la ciudad del diablo amarillo, pero me voy a contener y voy a poner unos pocos fragmentos:
“Y en la niebla nace, crece algo inconcebiblemente enorme, lleno de un sordo rumor, que jadea al encuentro de los hombres con una respiración fétida y pesada, y en su ruido se escucha algo terrible, ávido.
Es la ciudad, es Nueva York. En la orilla se alzan casa de veinte pisos, los “rascacielos”, silenciosos y oscuros. Cuadrados, sin ninguna pretensión de belleza, obtusos, los pesados edificios elevanse al cielo sombríos y aburridos. En cada edificio se siente la altanera jactancia de su altura, de su fealdad. En las ventanas no hay flores, no se ve a ningún niño…
De lejos, la ciudad parece una enorme mandíbula, de dientes negros y desiguales. Respira, expeliéndola cielo nubes de humo, y resopla, como un glotón aquejado de obesidad.
Al entrar en la ciudad, uno siente que ha caído en un estomago de piedra y de hierro, en un estómago que se ha tragado varios millones de hombres y que ahora los tritura y digiere.”
Una visión oscura y pesimista, fruto, seguramente del trato que Gorki recibió .Una visión que no ha cambiado demasiado desde que se escribió hace mas de cien años, en 1906. Nueva York es la misma ciudad “del Diablo Amarillo, del Oro”, donde sus habitantes “se han habituado a este ajetreo sin objetivo, se han habituado a pensar que hay un objetivo en todo esto”, donde “soportan todo lo que mata al tiempo”. Una visión que se puede aplicar al día de hoy, a cualquiera de las grandes urbes que llenamos más y más cada día.
Puede parecer un acto de venganza, de resentimiento. Gorki apenas pasó siete meses en EEUU. Después salió hacía Capri.
Se agradece a Sequitur la publicación de esta selección de cuentos de Gorki, de la portada tan bella que le han hecho, pero tal intento queda un poco deslucido por algunos errores ortográficos que deberemos pasar por alto si queremos disfrutar de la furia de Gorki.
Su visión de Nueva York cambió radicalmente ante este hecho. Nada más llegar escribió: “Es un país maravilloso; sin duda es la Tierra Prometida. […] Espero vivir lo suficiente para llegar a ver algo parecido en Rusia. [La gente por la calle] parece tan feliz, tan consciente de sus derechos. Espero que podamos ver pronto caras así en Rusia. Ahora no son así. Las gentes de la calle de San Petesburgo y Moscú, en estos días de tristeza y sufrimiento, son como un cortejo fúnebre. [Aquí] hasta las ardillas y los pájaros parecen saber que tienen derecho a -¿qué es lo que dice su Constitución?-: la vida, la libertad y la consecución de la felicidad.”
Pero en los cuentos que escribe cuando ha sido rechazado y humillado el tono cambia radicalmente. Me gustaría transcribir todo el cuento la ciudad del diablo amarillo, pero me voy a contener y voy a poner unos pocos fragmentos:
“Y en la niebla nace, crece algo inconcebiblemente enorme, lleno de un sordo rumor, que jadea al encuentro de los hombres con una respiración fétida y pesada, y en su ruido se escucha algo terrible, ávido.
Es la ciudad, es Nueva York. En la orilla se alzan casa de veinte pisos, los “rascacielos”, silenciosos y oscuros. Cuadrados, sin ninguna pretensión de belleza, obtusos, los pesados edificios elevanse al cielo sombríos y aburridos. En cada edificio se siente la altanera jactancia de su altura, de su fealdad. En las ventanas no hay flores, no se ve a ningún niño…
De lejos, la ciudad parece una enorme mandíbula, de dientes negros y desiguales. Respira, expeliéndola cielo nubes de humo, y resopla, como un glotón aquejado de obesidad.
Al entrar en la ciudad, uno siente que ha caído en un estomago de piedra y de hierro, en un estómago que se ha tragado varios millones de hombres y que ahora los tritura y digiere.”
Una visión oscura y pesimista, fruto, seguramente del trato que Gorki recibió .Una visión que no ha cambiado demasiado desde que se escribió hace mas de cien años, en 1906. Nueva York es la misma ciudad “del Diablo Amarillo, del Oro”, donde sus habitantes “se han habituado a este ajetreo sin objetivo, se han habituado a pensar que hay un objetivo en todo esto”, donde “soportan todo lo que mata al tiempo”. Una visión que se puede aplicar al día de hoy, a cualquiera de las grandes urbes que llenamos más y más cada día.
Puede parecer un acto de venganza, de resentimiento. Gorki apenas pasó siete meses en EEUU. Después salió hacía Capri.
Se agradece a Sequitur la publicación de esta selección de cuentos de Gorki, de la portada tan bella que le han hecho, pero tal intento queda un poco deslucido por algunos errores ortográficos que deberemos pasar por alto si queremos disfrutar de la furia de Gorki.
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Máximo Gorki
24 abril 2009
niño pan, que lo has perdido casi todo...

Aprovechando la reciente publicación de Ana no de Agustín Gómez Arcos (Cabaret Voltaire, 2009), leo la primera novela que edito la misma editorial en 2006, El niño pan, con la que abrió la publicación en España de las obras, espero que completas, que el autor español publicó en francés y en el exilio.
El niño pan es un libro desolador, un libro de posguerra que nos muestra la vida de una familia de rojos de un pequeño pueblo de Almería, una familia del bando de los vencidos. El padre antes de la guerra era el alcalde y en la casa familiar se hacía el mejor pan de todo el pueblo. Después de la guerra apenas pueden salir de casa, el padre tiene que irse a trabajar lejos a un trabajo humillante y escasamente pagado. Y los hijos están encarcelados o desaparecidos. Una familia destruida. Además está el niño pan, el hijo menor, que mira sin entender, que sólo puede comer un pequeño trozo de pan que apenas alimenta. No entiende la humillación a la que es sometida su familia, ni la pintada de rojos, en rojo sangre, que han puesto en la puerta de su casa. Tampoco entiende las palabras de superioridad de los vencidos, las mujeres rapadas al cero. el niño pan no logra entender nada,
Entre el presente y el pasado, que se presenta por medio de recuerdos, Gómez Arcos nos presenta el cambio que sufrió España en aquel tiempo. Y lo hace por medio de un elemento tan sencillo como es el pan, símbolo de abundancia en los buenos tiempos de la familia y de humillación en los malos momentos, ya que al tener el mejor horno del pueblo se ven obligados a hacer el pan para los que apenas tienen nada, pero de los que queda excluido su propio hijo. Esta terrible situación nos muestra cómo fue el brusco cambio en la vida de este niño de la posguerra, el niño pan.
-Padre, tengo hambre, dame pan.
Rota de pronto la magia, notó el cuerpo de hombre de su padre separándose.
- No hay, murmuró con la voz quebrada de los hombre que lloran. No hay pan, hijo mío.
La novela mantiene en sus últimas páginas un tono bastante optimista, a pesar de la desolación que presenta, quizás porque cómo dice el padre de familia: “Cuando se pierde una guerra, se pierde para siempre, se pierde para toda la vida”. Quizás porque a pesar de todo la familia permanece unida y sale a delante, poco a poco, a pesar de que la desgracia no le abandone.
El niño pan es un libro desolador, un libro de posguerra que nos muestra la vida de una familia de rojos de un pequeño pueblo de Almería, una familia del bando de los vencidos. El padre antes de la guerra era el alcalde y en la casa familiar se hacía el mejor pan de todo el pueblo. Después de la guerra apenas pueden salir de casa, el padre tiene que irse a trabajar lejos a un trabajo humillante y escasamente pagado. Y los hijos están encarcelados o desaparecidos. Una familia destruida. Además está el niño pan, el hijo menor, que mira sin entender, que sólo puede comer un pequeño trozo de pan que apenas alimenta. No entiende la humillación a la que es sometida su familia, ni la pintada de rojos, en rojo sangre, que han puesto en la puerta de su casa. Tampoco entiende las palabras de superioridad de los vencidos, las mujeres rapadas al cero. el niño pan no logra entender nada,
Entre el presente y el pasado, que se presenta por medio de recuerdos, Gómez Arcos nos presenta el cambio que sufrió España en aquel tiempo. Y lo hace por medio de un elemento tan sencillo como es el pan, símbolo de abundancia en los buenos tiempos de la familia y de humillación en los malos momentos, ya que al tener el mejor horno del pueblo se ven obligados a hacer el pan para los que apenas tienen nada, pero de los que queda excluido su propio hijo. Esta terrible situación nos muestra cómo fue el brusco cambio en la vida de este niño de la posguerra, el niño pan.
-Padre, tengo hambre, dame pan.
Rota de pronto la magia, notó el cuerpo de hombre de su padre separándose.
- No hay, murmuró con la voz quebrada de los hombre que lloran. No hay pan, hijo mío.
La novela mantiene en sus últimas páginas un tono bastante optimista, a pesar de la desolación que presenta, quizás porque cómo dice el padre de familia: “Cuando se pierde una guerra, se pierde para siempre, se pierde para toda la vida”. Quizás porque a pesar de todo la familia permanece unida y sale a delante, poco a poco, a pesar de que la desgracia no le abandone.
El niño pan es una de esas novelas, inéditas hasta hace poco en castellano, que, como hacen en Francia, debería utilizarse como lectura obligatoria en el colegio. Novela desoladora e impactante que no debéis dejar pasar.
23 abril 2009
21 abril 2009
sin duda, la peor entrevista que he escuchado nunca

Ya está disponible la 5ª entrega de la entrevista de Diego Medrano a Pere Gimferrer, que ya ha sido definida, por un anónimo como "sin duda, la peor entrevista que he escuchado nunca". Si quieren emitir una opinión al respecto, se agradece que no sea anónima, le prestamos el espacio de los comentarios para ello.
Pueden escuchar las anteriores entregas en http://www.alexlootz.com/.
20 abril 2009
entre paraguas y elefantes

Doña Antonia está nerviosa, aunque desde fuera no lo parezca. Es un estreno alborotado. Pero todo parece ir bien; el micrófono funciona, después de tantos problemas; Estelle Talavera Baudet y Óscar Aguado llegan a un local que en principio parece vacío pero que después se va llenando poco a poco, no demasiado, pero suficiente para ser considerado como una reunión intima.
Los poetas que inauguraron este ciclo de poesía, apenas se conocían, al menos nunca se habían encontrado cara a cara y, sin embargo, una vez delante del micrófono, abrieron sus paraguas, soltaron a sus elefantes (rosas y de todos los colores), y leyeron sus poemas como si fueran un solo poema inacabable (inacado, interminable). No eran palabras, no eran versos lo que salían de sus bocas. Era una sensación que carece de nombre, como carece de forma, que se extendió por el local y que nos hizo reir, sorprendernos, aplaudir, disfrutar; que nos hizo deslizarnos por el lado suave, al tiempo que espectacular, de Estelle, y por el lado tierno, a veces oscuro, de Óscar. Su complicidad era tanta que se expandió y contagió al público presente.
Los poetas que inauguraron este ciclo de poesía, apenas se conocían, al menos nunca se habían encontrado cara a cara y, sin embargo, una vez delante del micrófono, abrieron sus paraguas, soltaron a sus elefantes (rosas y de todos los colores), y leyeron sus poemas como si fueran un solo poema inacabable (inacado, interminable). No eran palabras, no eran versos lo que salían de sus bocas. Era una sensación que carece de nombre, como carece de forma, que se extendió por el local y que nos hizo reir, sorprendernos, aplaudir, disfrutar; que nos hizo deslizarnos por el lado suave, al tiempo que espectacular, de Estelle, y por el lado tierno, a veces oscuro, de Óscar. Su complicidad era tanta que se expandió y contagió al público presente.

Estelle, como dijo en la presentación Iñaki Echarte Vidarte nos invitó a coger un (su) paraguas, coger carrerilla y volar, las tres partes en las que se divide su poemario 27 paraguas (Los libros de El problema de Yorick, 2009), mientras quedaba suspendida entre las palabras de Óscar, un hombre sin lugar de nacimiento fijo, que tiene “un desierto en cada mano / en el ombligo una cerradura”, y que nos cantó su Canción de cuna para un héroe (Ya lo dijo Casimiro Parker, 2008).
Por allí estaba el poeta Rafael Talavera, el equipo de la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, capitaneado por Marcus Versus, el poeta, director de cine (y hombre renacentista) Francisco Brives, la escritora Marina Sanmartín, que publicará próximamente en Baile del sol y gente que, sin apenas conocerse, conecto de manera casi instantánea, de una manera casi mágica. (Perdonen si me olvido de alguien o no pude reconocerlo).
Ojala todas las tardes que pasemos en Doña Antonia sean como esta, llenas de magia, de versos que no siempre rimen (no siempre tienen que rimar), de cervezas, de nuevos (y viejos) encuentros. Tardes de poesía que nos llenen los manos de versos colgantes y los oídos de besos enredados.

19 abril 2009
nuevo número de arquitrave

Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard en Arquitrave, revista de poesía
Si tiene preguntas o desea escribir por favor pinche aqui.
El próximo 23 de Abril se cumplen 35 años del ajusticiamiento, por parte del Coronel Aureliano Buendía, miembro de las fuerzas especiales del Ejército Nacional durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, de Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard [Santa Fe de Bogotá, 1943-1974], el más notable poeta de la celebérrima Generación desencantada.
Escobar fue el segundo hijo de una familia de santafereños entre cuyos antepasados figuran Santa Teresa de Jesús y Calderón de la Barca, algunas de las amadas de Santander y el Libertador, poetas y filólogos como José Eusebio y Miguel Antonio Caro y varios militantes en las guerras civiles. Hizo estudios en el Gimnasio Moderno con ex presidentes y ministros del despacho, pero pasó buena parte de su juventud en la España del estraperlo y la Europa de la rebeliones estudiantiles o participando en cenáculos en la capital de Colombia junto a miembros de la clase ociosa vinculados a la Juco del Mamertismo, la Jupa de los Moirosos línea Mao Tu Chi y el Bloque Socialista de los Troskistas de Nahuel Moreno, mientras se viciaba de Nietszche, Schopenhauer, Sartre, Malraux y Camus.
Escobar Urdaneta de Brigard fue asesinado, 4 días después de las elecciones del 19 de Abril de ese año, cuando se enfrentaron Alfonso López Michelsen y Álvaro Gómez Hurtado, a la salida de una corrida de toros en Zipaquirá, acusado de haber participado en el secuestro de uno de sus tíos.
Según las investigaciones recientes dejó los manuscritos de un buen número de poemas, que incluye el extenso y eliotiano Cuaderno de hacer cuentas, y un legajo de más de ochocientas páginas que fuera publicado por un par de editores inescrupulosos, que eliminaron del volumen, para abaratar la edición, más de un millón de tildes, artículos definidos e indefinidos, pronombres, diéresis, elisiones y puntos y comas.
La edición de Arquitrave incluye dos poemas inéditos de Escobar; una presentación del caso por parte del erudito brasileño Renson Said de Levítico y Vergara; un extenso ensayo del latinoamericanista español Umberto Cobo; un fragmento de las memorias del narrador vallecaucano Hernán Toro, sobre la noche que Escobar conoció a Richie Ray y Bobby Cruz en las navidades de 1968, y una enigmática conjetura sobre el destino de Escobar por Daniel Ferreira, autor de la Pentalogía infame de Colombia.
La edición actual publica además poemas de Francisco Urondo, muerto en combate contra la tiranía de Jorge Rafael Videla; Víctor Valera Mora, mejor conocido como El Chino, fundador de la venezolana Pandilla de Lautremont; Caupolicán Ovalles, autor del poema ¿Duerme usted señor Presidente?, contra Rómulo Betancourt; Alberto Rodríguez Cifuentes, el Nadaísta de Cartago; el poeta caleño Tomás Quintero, que muriera ahogado en el río Sabaletas; Ignacio Alvarado Vidales, director del Magazín Literario de El Planeta y albacea de Escobar; Edén Morán Marín, otro de sus amigos, poeta y pederasta, renovador de la poesía amorosa gay y Premio Baraibar, asesinado en la Avenida 19 de Bogotá el día de las elecciones presidenciales de 1974; María Coronado, del Guamo, joven poeta vinculada a la Casa Silva y la Secretaría Cultural del Distrito Capital y Luis Miguel Madrid, poeta español, premio Arcipreste de Hita, director de la revista Babel y propietario del café cultural María Pandora de las Vistillas de la Capital del Reino.
Lea http://www.arquitrave.com/
Si tiene preguntas o desea escribir por favor pinche aqui.
El próximo 23 de Abril se cumplen 35 años del ajusticiamiento, por parte del Coronel Aureliano Buendía, miembro de las fuerzas especiales del Ejército Nacional durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, de Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard [Santa Fe de Bogotá, 1943-1974], el más notable poeta de la celebérrima Generación desencantada.
Escobar fue el segundo hijo de una familia de santafereños entre cuyos antepasados figuran Santa Teresa de Jesús y Calderón de la Barca, algunas de las amadas de Santander y el Libertador, poetas y filólogos como José Eusebio y Miguel Antonio Caro y varios militantes en las guerras civiles. Hizo estudios en el Gimnasio Moderno con ex presidentes y ministros del despacho, pero pasó buena parte de su juventud en la España del estraperlo y la Europa de la rebeliones estudiantiles o participando en cenáculos en la capital de Colombia junto a miembros de la clase ociosa vinculados a la Juco del Mamertismo, la Jupa de los Moirosos línea Mao Tu Chi y el Bloque Socialista de los Troskistas de Nahuel Moreno, mientras se viciaba de Nietszche, Schopenhauer, Sartre, Malraux y Camus.
Escobar Urdaneta de Brigard fue asesinado, 4 días después de las elecciones del 19 de Abril de ese año, cuando se enfrentaron Alfonso López Michelsen y Álvaro Gómez Hurtado, a la salida de una corrida de toros en Zipaquirá, acusado de haber participado en el secuestro de uno de sus tíos.
Según las investigaciones recientes dejó los manuscritos de un buen número de poemas, que incluye el extenso y eliotiano Cuaderno de hacer cuentas, y un legajo de más de ochocientas páginas que fuera publicado por un par de editores inescrupulosos, que eliminaron del volumen, para abaratar la edición, más de un millón de tildes, artículos definidos e indefinidos, pronombres, diéresis, elisiones y puntos y comas.
La edición de Arquitrave incluye dos poemas inéditos de Escobar; una presentación del caso por parte del erudito brasileño Renson Said de Levítico y Vergara; un extenso ensayo del latinoamericanista español Umberto Cobo; un fragmento de las memorias del narrador vallecaucano Hernán Toro, sobre la noche que Escobar conoció a Richie Ray y Bobby Cruz en las navidades de 1968, y una enigmática conjetura sobre el destino de Escobar por Daniel Ferreira, autor de la Pentalogía infame de Colombia.
La edición actual publica además poemas de Francisco Urondo, muerto en combate contra la tiranía de Jorge Rafael Videla; Víctor Valera Mora, mejor conocido como El Chino, fundador de la venezolana Pandilla de Lautremont; Caupolicán Ovalles, autor del poema ¿Duerme usted señor Presidente?, contra Rómulo Betancourt; Alberto Rodríguez Cifuentes, el Nadaísta de Cartago; el poeta caleño Tomás Quintero, que muriera ahogado en el río Sabaletas; Ignacio Alvarado Vidales, director del Magazín Literario de El Planeta y albacea de Escobar; Edén Morán Marín, otro de sus amigos, poeta y pederasta, renovador de la poesía amorosa gay y Premio Baraibar, asesinado en la Avenida 19 de Bogotá el día de las elecciones presidenciales de 1974; María Coronado, del Guamo, joven poeta vinculada a la Casa Silva y la Secretaría Cultural del Distrito Capital y Luis Miguel Madrid, poeta español, premio Arcipreste de Hita, director de la revista Babel y propietario del café cultural María Pandora de las Vistillas de la Capital del Reino.
Lea http://www.arquitrave.com/
18 abril 2009
golo o la autodestrucción

Tryno Maldonado es un autor mexicano considerado como uno de los mejores escritores jóvenes de Latinoamérica. Presentó su novela Temporada de caza para el león negro al XXXVI Premio Herralde de novela y, aunque no ganó, Anagrama decidió publicar su libro en su colección de Narrativas Hispánicas. El protagonista de la novela, Golo, es un pintor autodestructivo. Es hermoso y sucio, y su vida es una espiral desordenada que transcurre entre la pintura y el abandono de esta, el sexo, a todas horas y en todos los lugares imaginables, las drogas y cierta incomodidad con las normas sociales establecidas. La historia de Golo esta contada por uno de sus amantes, que confiesa: “Si me lo preguntan, diré que sí. Quise a Golo, ese imbécil. Con toda mi alma. Pero no me pregunten por qué”. La novela se construye por medio de pequeños fragmentos, que a veces se repiten, de manera exacta o con pequeñas variaciones, y que presentan a un personaje confuso a la vez que fascinante, trágico y desolado.
Temporada de caza para el león negro es una novela que se lee rápido y bien, y que te deja un poso amargo y duradero. Uno de esos libros bellos y trágicos que tanto me gustan.
34
Golo adoraba a Martínez. Por eso le retrató cientos de veces con todo y su mancha eléctrico en el lomo. Martínez era el gato de la vecina del piso superior que se colaba a mi departamento. Golo también pintaba un enorme león negro con una corona en la cabeza. Sobre el lienzo escribía la palabra ma-can-va. Así, con v y sin acento en la última letra.
Tryno Maldonado. Temporada de caza para el león negro. Anagrama, 2009.
Temporada de caza para el león negro es una novela que se lee rápido y bien, y que te deja un poso amargo y duradero. Uno de esos libros bellos y trágicos que tanto me gustan.
34
Golo adoraba a Martínez. Por eso le retrató cientos de veces con todo y su mancha eléctrico en el lomo. Martínez era el gato de la vecina del piso superior que se colaba a mi departamento. Golo también pintaba un enorme león negro con una corona en la cabeza. Sobre el lienzo escribía la palabra ma-can-va. Así, con v y sin acento en la última letra.
Tryno Maldonado. Temporada de caza para el león negro. Anagrama, 2009.
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Tryno Maldonado
17 abril 2009
miradas insumisas

Miradas insumisas.
Alberto Mira.
Egales, 2008,
610 pps.
Nadie duda a estas alturas de la vida que el cine, el bien denominado séptimo arte, es uno de los medios de comunicación más extendidos y aceptados por parte de la población, sin hacer excepciones de edad, sexo, raza, etc.
Dejando a un lado que el cine comercial, cine digno como cualquier otro género pero que es de rápido y fácil consumo, es el que menos aparece refl ejado en el libro en cuestión, el cine siempre ha intentado, dentro de sus posibilidades y dependiendo del contexto histórico, reflejar la sociedad tal cual es, a modo de fresco social intentando imitar, si se me permite el simil, a las pinturas en la antigüedad pero con la ventaja de dotarlas de sonido y movimiento.
Y una de esas realidades sociales es la de la comunidad homosexual. Una realidad que no siempre se ha presentado “de frente”, sino de forma sutil, provocando ciertas dudas por parte del espectador, llevándolo a equívocos, todo ello debido indiscutiblemente a la temida censura.
Desde sus orígenes el cine ha estado mostrando personajes -tanto femeninos como masculinos- claramente homosexuales o en su lugar personajes que en algún momento de la película podría tener comportamientos o actitudes amanerados -este sobre todo se observa en personajes masculinos que encarnan al antagonista del héroe, y que en la década de los años 50 y 60 eras denominados como “viles”.
Otro punto importante sería el imaginario por parte del público homosexual a la hora de elevar a iconos sexuales como pudieron ser Marlon Brando, James Dean, o ese término muy empleado hoy día de “diva”, siendo claros ejemplos de ello Mae West, Liz Taylor o Angelina Jolie.
El trabajo por parte de Alberto Mira, autor de la también recomendable De Sodoma a Chueca, es excelente a la hora de la documentación que ha manejado para dar cuerpo a un libro bastante extenso y completo, que nunca aburrido, y que gracias al cual el lector puede recorrer de forma cronológica la evolución de personajes y también de actitudes gay desde los orígenes del cinematógrafo hasta la actualidad, con especial atención a la producción cinematográfi ca española. Borja Villalón.
16 abril 2009
estelle y oscar leyendo a doña antonia

Se quedaron en jueves los amantesla semana era todo lo que tenían
el amor estorbaba en mitad del pasillo
se limpiaban el sudor
con el botín de una amargura
apenas en jueves
subió la sal y los limones
subió el precio de las ciruelas
y el perro meó en la alfombra
se quedaron los amantes despiertos en la ensalada
asustando a los mosquitos
rellenando los cojines
con la espuma de afeitar
que sobra en toda relación
se quedaron en jueves los amantes
como un álbum de cromos despegado
cada uno en su milagro
sin daber nadar en la nada.
Óscar Aguado. Canción de cuna para un héroe. Ta lo dijo Casimiro Parker, 2008.
14 abril 2009
10 abril 2009
nire azken bala erabiliko dut gaur / usaré hoy mi última bala
Nire azken bala erabiliko dut gaur.
Nire armarik
baliagarriarenarekin,
eraginkorrarekin,
bang!!
tirokatuko zaitut.
Nire arma bakarrarekin,
hitzarekin.
Armarik mingarriarenarekin.
Poesiarekin.

Usaré hoy mi última bala.
Te tirotearé,
¡¡Bang!!,
con mi arma
más útil,
eficaz.
Con mi única arma
con la palabra.
Con la única que llega al tuétano.
con la poesía.
Hasier Larretxea. Azken bala / La última bala. Editorial Point de Lunettes, 2008.
Nire armarik
baliagarriarenarekin,
eraginkorrarekin,
bang!!
tirokatuko zaitut.
Nire arma bakarrarekin,
hitzarekin.
Armarik mingarriarenarekin.
Poesiarekin.

Usaré hoy mi última bala.
Te tirotearé,
¡¡Bang!!,
con mi arma
más útil,
eficaz.
Con mi única arma
con la palabra.
Con la única que llega al tuétano.
con la poesía.
Hasier Larretxea. Azken bala / La última bala. Editorial Point de Lunettes, 2008.
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Hasier Larretxea
07 abril 2009
vice especial ficción
He encontrado por mi casa un número atrasado de la revista Vice, una de la publicaciones más irreverentes que conozco. El número en cuestión está dedicado a la ficción, sea lo que sea esto. Contiene entrevista a escritores como Martin Amis, Harold Bloom, Max Brooks, Frederik Pohl, Ursula K. Le Guin y Sheila Lowe. Publica además una serie de relatos modernos y rompedores, con unos títulos infames (Las complejidades de las sitcoms para humanos, Cómo salir divina en las fotos, Perro Malo, Make Your Pennis Bigger). Es interesante saber qué y cómo se escribe en otros países. Hay fabulas futuristas, relatos cómicos y realismo sucio. Lecturas para todos los gustos. Podéis acceder a todos los contenidos desde aquí.

Quedamos con un coche de policía a poco más de un kilómetro de casa de mi madre. Uno de los agentes era un fornido tío de cincuenta y tantos, con un enorme bigote de morsa que parecía subrayar u objetivar la gravedad de la situación; explicó lo que estaba a punto de suceder. Aseguró a mi angustiada madre que no arrestarían a Todd, ni le molestarían de modo alguno si él no oponía resistencia. Nos recomendaron que permaneciéramos en segundo plano y que les dejáramos manejar la situación a ellos. Su compañero, un tipo más joven y tenso, hizo un marcado ademán afirmativo: Eso mismo.
Todd no abrió la puerta enseguida. Me preocupó que hubiera visto el coche de policía y se hubiera largado corriendo por una ventana trasera—para esperar en el bosque hasta que la costa quedara despejada y pudiera matarnos—, pero entonces la puerta se abrió de par en par, y ahí estaba Todd. Por un momento acusó una leve sorpresa: entrecerró los ojos y pareció inclinar la cabeza. Luego, recorriéndonos rápidamente con la mirada a mí, a mi madre y, otra vez, a los dos polis, dijo:
—¿No quieren pasar, agentes?
Ahora que estaba sereno, Todd entendía que con la pasma no servía de nada andar con rodeos, era un dato valioso y sabio, observado durante su temporada a la sombra. Su voz sonaba baja, preocupada—¿Qué problema puede haber?—y cuando el poli tenso le pidió que se apartara de la puerta, Todd se apresuró a obedecer con buena compostura. Luego, con un retraimiento casi cómico—un mayordomo un poco nervioso—invitó a los agentes a seguirle al salón y tomar asiento. Se quedaron de pie. Todd preguntó si les importaba que él se sentara; no les importaba. Todd se acomodó en una silla, cruzó las piernas y esperó a que le explicaran el asunto.
—Señor—dijo el bigotes—, su madre querría que abandonara la casa.
Todd dedicó a nuestra madre una mirada de asombro: Seguro que no.
—Todd, necesitas ayuda—explicó ella—. Eres un alcohólico y necesitas ayuda.
—¿Un alcohólico?—Negó despacio con la cabeza, como si no entendiera el chiste—. ¿Porque me emborraché un poco anoche, de repente soy un “alcohólico”?
Blake Bailey. Stille Nacht. Publicado en Vice. Volumen 2. número 12.
06 abril 2009
al otro lado del espejo/es hora de embriagarse con poesía
05 abril 2009
alex_lootz 15: especial juan gonzález
www.alexlootz.com/

Si se rastrea, por la red virtual, buscando información sobre el poeta argentino Juan González, los resultados son más bien escasos. Apenas se encuentra, en un blog que construye su propia hija Inés González [http://signodisociado.blogspot.com/ ], esta pequeña biografía: “Juan González nació en Tucumán, República Argentina. Publicó los libros de poesía: “Los días y la tierra”(1962); “Mandatos y revelaciones”(1969);”El grito en el cielo”(1983);”Pasión de la tribu”(1988);”Tribulaciones de la lengua”(1989);”Cartas de Andrea de Azcuénaga”(1991);”De
ella se decía”(1993). Residió en España durante nueve años donde ejerció el periodismo y la crítica literaria en revistas y diarios, como así también en Italia, México y Venezuela.
Actualmente reside en Tucumán”. De hecho la repercusión de sus libros en España ha sido más bien poca, pues apenas se ha publicado un par de sus poemarios. Con uno de ellos, El grito
en el cielo, fue finalista del premio Adonais.
En Argentina sin embargo su influencia ha sido grande, casi a la misma altura que Juan Gelman, sobre todo con la trilogía que se presenta en este número de abril de alex_lootz, Pasión de la tribu, Tribulaciones de la lengua y Cartas de Andrea de Azcuénaga, en los que narra los terribles años de la dictadura argentina. Se han utilizado fragmentos de dichos poemarios, así como una entrevista y pequeños análisis de dos tesis doctorales que realizaron las argentinas Rita Indiana Jorrat y Elsa Crites. Todo el material (las tesis, los libros de poemas, las fotos) han sido cedidos generosamente por Inés González, hija del poeta. Gracias por confiarlas a la revista.
Los textos que les presentamos en este número pretenden ser una pequeña pincelada que nos ayude a comprender laobra de Juan González. La llamada Trilogía de la dictadura se perfila como un documento de excepcional valor sobre una etapa de la historia argentina de la poco se sabe, pero es también una obra llena de dolor, poemas tristes y bellos que reflejan el sufrimiento de un pueblo oprimido.
Dado que la información disponible no es demasiada, tenemos que remitiros, si deseáis ampliar la información, al blog antes citado: http://signodisociado.blogspot.com/, que se va renovando periódicamente con información y textos de y sobre el poeta.
Esperamos disfruten de este número y disfruten con la grandeza de la poesía de Juan González.
Mira su camisa arrugada y descubre
que la tristeza ha invadido
toda la trama de la tela.
¿Porqué será que los hilos están callados
y no hablan con sus brazos?
¿Acaso están mudos por el frío?
¿O por esos sueños que lo atormentan
todas las noches?
¿De donde vienen esas voces que escucha
cuando apaga la luz antes de dormir?
¿Vendrán de los libros que dejó su hijo
en el último cuarto de la casa?
¿Dónde estará su hijo ahora?
¿Acaso en los hilos de su camisa arrugada?
¿Y será por eso que no habla?
Antes era parla que te parla
y ahora solo sueños o nudos en la garganta o tormentas en la boca
que no lo dejan dormir, y solo
escucha esas voces que salen de los libros que dejó su hijo,
y mira la tristeza de su camisa,
en el respaldo,
de la silla vacía.

Si se rastrea, por la red virtual, buscando información sobre el poeta argentino Juan González, los resultados son más bien escasos. Apenas se encuentra, en un blog que construye su propia hija Inés González [http://signodisociado.blogspot.com/ ], esta pequeña biografía: “Juan González nació en Tucumán, República Argentina. Publicó los libros de poesía: “Los días y la tierra”(1962); “Mandatos y revelaciones”(1969);”El grito en el cielo”(1983);”Pasión de la tribu”(1988);”Tribulaciones de la lengua”(1989);”Cartas de Andrea de Azcuénaga”(1991);”De
ella se decía”(1993). Residió en España durante nueve años donde ejerció el periodismo y la crítica literaria en revistas y diarios, como así también en Italia, México y Venezuela.
Actualmente reside en Tucumán”. De hecho la repercusión de sus libros en España ha sido más bien poca, pues apenas se ha publicado un par de sus poemarios. Con uno de ellos, El grito
en el cielo, fue finalista del premio Adonais.
En Argentina sin embargo su influencia ha sido grande, casi a la misma altura que Juan Gelman, sobre todo con la trilogía que se presenta en este número de abril de alex_lootz, Pasión de la tribu, Tribulaciones de la lengua y Cartas de Andrea de Azcuénaga, en los que narra los terribles años de la dictadura argentina. Se han utilizado fragmentos de dichos poemarios, así como una entrevista y pequeños análisis de dos tesis doctorales que realizaron las argentinas Rita Indiana Jorrat y Elsa Crites. Todo el material (las tesis, los libros de poemas, las fotos) han sido cedidos generosamente por Inés González, hija del poeta. Gracias por confiarlas a la revista.
Los textos que les presentamos en este número pretenden ser una pequeña pincelada que nos ayude a comprender laobra de Juan González. La llamada Trilogía de la dictadura se perfila como un documento de excepcional valor sobre una etapa de la historia argentina de la poco se sabe, pero es también una obra llena de dolor, poemas tristes y bellos que reflejan el sufrimiento de un pueblo oprimido.
Dado que la información disponible no es demasiada, tenemos que remitiros, si deseáis ampliar la información, al blog antes citado: http://signodisociado.blogspot.com/, que se va renovando periódicamente con información y textos de y sobre el poeta.
Esperamos disfruten de este número y disfruten con la grandeza de la poesía de Juan González.
Los hilos de la trama
Mira su camisa arrugada y descubre
que la tristeza ha invadido
toda la trama de la tela.
¿Porqué será que los hilos están callados
y no hablan con sus brazos?
¿Acaso están mudos por el frío?
¿O por esos sueños que lo atormentan
todas las noches?
¿De donde vienen esas voces que escucha
cuando apaga la luz antes de dormir?
¿Vendrán de los libros que dejó su hijo
en el último cuarto de la casa?
¿Dónde estará su hijo ahora?
¿Acaso en los hilos de su camisa arrugada?
¿Y será por eso que no habla?
Antes era parla que te parla
y ahora solo sueños o nudos en la garganta o tormentas en la boca
que no lo dejan dormir, y solo
escucha esas voces que salen de los libros que dejó su hijo,
y mira la tristeza de su camisa,
en el respaldo,
de la silla vacía.
Juan González
04 abril 2009
Doña Antonia escucha a... Estelle Talavera Baudet + Óscar Aguado + Alex Portero
Desde que te tengo sé tener
Sacas lo mejor que hay en mí.
Es así, simple, difícil de hacer sólo,
subido a esta silla,
a este mundo sin aire.
Sacas lo mejor, lo implícito,
lo ceñido al corazón que cuelga dentro de mí:
letras, lentitudes, pausas, comienzos,
me haces ojos pluma,
sacas de la curva columna de mi espalda, troncos de árbol,
raíces que dibujan mis costillas,
hojas que se pintan por mi cuerpo.
Callejeas por mi cabeza a pasos repetidos,
haciendo sonar tu paraguas libélula en la bajada de mi nuca.
Haces sin hacer y me haces.
Me sumas, multiplicas, me vuelas sobre el mar
con la cordura del que es cuerdo solamente
cuando quiere.
Tengo los brazos más largos desde que te tengo
desde que el despertar mañanas coge las agujas
con los dedos del reloj.
Enlazados los tallos abrazo en torno a tu cuerpo dormido.
Desde que te tengo sé tener.
Estelle Talavera Baudet.

Estelle Talavera Baudet y 27 paraguas
Estelle Talavera Baudet. www.estelletalavera.com. Madrid, 1979) es filóloga, master en creación narrativa por la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH), así como en Edición por Santillana Formación. Ha colaborado con numerosas editoriales como Triacastela, Plaza & Janés (Random House Mondadori), Temas de Hoy (Grupo Planeta), Bruño, McGraw-Hill y Teleno Ediciones. Actualmente es editora y diseñadora en El Tercer Nombre y Almirante Libros. Ha cosechado varios premios literarios. Fue ganadora del 1.º Premio Internacional de Poesía La Mano en Valparaíso, Chile y del 2.º Premio de Poesía Arte Joven 2003. Fue finalista de los concursos internacionales Ediciones Raíz Alternativa; Centro Poético de Madrid (en dos ocasiones: 2003 y 2005); Concurso poético de Editorial Nuevo Ser y Concurso Internacional Literario Mis Escritos de Buenos Aires. Acaba de publicar "27 paraguas" de la mano de EL PROBLEMA DE YORICK. Ha publicado en numerosas antologías, como Estrella Fugaz; Letras de Seda; Los cuentos de nunca acabar, y revistas literarias tales como El nido del escorpión y Tinta. Uno de los poemas de 27 Paraguas es analizado en un Cuaderno de Lectura de la Editorial Santillana. También colaboró con poemas en la sección de cultura de numerosos periódicos.Fue 1.º Premio de Fotografía en Arte Joven 2003 y finalista en dos ocasiones (2003 y 2004) en Maratón Fotográfico Obra Social Caja Madrid. Ha expuesto en numerosas ocasiones: en el Centro Cultural Jon Juaristi, en IES San Fernando; en la ECH; en Aromas de Dakar y en Alhucena.
[publicado en poetografía]

27 paraguas. http://27paraguas.blogspot.com/.
27 paraguas.
Estelle Talavera Baudet.
Los libros del problema de Yorik, 2008.
85 pps.
Cómo un circo luminoso bajo una lluvia azul, de ese modo, como un artilugio subacuático y líquido, se nos presenta 27 paraguas, el primer libro de poesía de Estelle Talavera Baudet que publica Los libros del problema de Yorik y que nos trae una voz fresca y sincera, con muy buena medida rítmica y capaz de moverse de la iconografía pop, al hermetismo de la poesía de la imagen, con una facilidad asombrosa.
No son éstas palabras lanzadas al viento. Si digo circo luminoso es porque veintisiete paraguas, reconoce en la poesía su principio de juego, su esencia de engaño y rareza de efectismo y recreo. Si digo bajo una lluvia azul es porque al mismo tiempo, veintisiete paraguas, rodea esa ilusión poética con un clima frío y mojado, quizá reflejo del lugar en el que la poesía se encuentra hoy dentro del mundo de las cosas ciertas, o tan sólo efecto para colocarnos a cierta distancia, tras un cristal abombado por el agua, y así advertirnos, de que no es circo todo lo que lo parece.
El libro se divide en tres partes, aquí llamadas pasos. El primero: abrir el paraguas. El segundo: coger carrerilla. Y el tercero: volar. Visto así parece una receta para aprender a dejarse llevar por los versos, pero lo cierto es que los tres pasos son un tanto engañosos. Me explico: si el primero es el más racional (abrir el paraguas) es en este, sin embargo, en el que se nos presenta el circo y se nos invita a penetrar en él, en el que todo parece más animado y subrreal y en el que se nos dice; señoras y señores/ niños y marionetas/ con vosotros/ -con nosotros-/ el equilibrista equino/ el hombre elefante/ la mujer calva/…Y se nos repite; la bailarina esquiva/ y el león doméstico… Y se nos sitúa también entre los espectadores y ante el libro: Tú y yo sorprendidos –nosotros-/ esta fiesta con hilos nos provoca/ un resquicio/ de respeto; / un dolor que baila de puntillas/ con guantes blancos y luces de camerino/ adelantándonos así que aunque circo nada está exento de cruda realidad.
Conforme los pasos se vuelven más imposibles -correr con un paraguas abierto, volar con él (el espejismo de una huida)- más azul el circo, más crudo su falso paraíso, más reales los elementos poéticos y el dolor que los habita: “Hoy he inflado un globo de hélio/ y he tomado carrerilla absurda/ -lo lamento-/ el tropiezo entre tus brazos/ ha sido una tonta/ borrachera juvenil en época/ de guerra.
Así, poco a poco, del artificio y del recreo de este circo poético va surgiendo una -a veces sencilla, a veces hermética- voz poética incapaz de huir de esas leyes de la normalidad: como el amor o el cansancio, incapaz de volar con ese paraguas: Mira atrás el animal cansado/ ha recorrido más de la cuenta/ La fiera ya no tiene fiereza/ sino cuatro patas manchadas de barro/ (…) Arriba el circo/ la mansedumbre. Es posible que Estelle sepa que ningún paraguas nos protegerá de todo aquello que no es lluvia y que quizá, sólo la poesía pueda arrojar cierta luz y colorido sobre lo que en principio está oscuro y cala demasiado, o de otro modo.
Sorprende la capacidad de esta autora para cambiar de registros, el humor que sobrevive en el libro aún cuando va tomando conciencia del hastío de este mundo, esa condena y tentación de existir, y las ganas, enormes ganas que tiene Estelle Talavera Baudet de nombrar las cosas como son -el perro, el gato, el hombre flaco que ladra a la luna o esa mesa volcada- sin que por ello las impida ser también muchas otras cosas más. ¡Ya empieza a entrar la gente, niños corneta, mujeres bola! Permitidme que os invite a leer esta despedida. Guillermo Aguirre.
No son éstas palabras lanzadas al viento. Si digo circo luminoso es porque veintisiete paraguas, reconoce en la poesía su principio de juego, su esencia de engaño y rareza de efectismo y recreo. Si digo bajo una lluvia azul es porque al mismo tiempo, veintisiete paraguas, rodea esa ilusión poética con un clima frío y mojado, quizá reflejo del lugar en el que la poesía se encuentra hoy dentro del mundo de las cosas ciertas, o tan sólo efecto para colocarnos a cierta distancia, tras un cristal abombado por el agua, y así advertirnos, de que no es circo todo lo que lo parece.
El libro se divide en tres partes, aquí llamadas pasos. El primero: abrir el paraguas. El segundo: coger carrerilla. Y el tercero: volar. Visto así parece una receta para aprender a dejarse llevar por los versos, pero lo cierto es que los tres pasos son un tanto engañosos. Me explico: si el primero es el más racional (abrir el paraguas) es en este, sin embargo, en el que se nos presenta el circo y se nos invita a penetrar en él, en el que todo parece más animado y subrreal y en el que se nos dice; señoras y señores/ niños y marionetas/ con vosotros/ -con nosotros-/ el equilibrista equino/ el hombre elefante/ la mujer calva/…Y se nos repite; la bailarina esquiva/ y el león doméstico… Y se nos sitúa también entre los espectadores y ante el libro: Tú y yo sorprendidos –nosotros-/ esta fiesta con hilos nos provoca/ un resquicio/ de respeto; / un dolor que baila de puntillas/ con guantes blancos y luces de camerino/ adelantándonos así que aunque circo nada está exento de cruda realidad.
Conforme los pasos se vuelven más imposibles -correr con un paraguas abierto, volar con él (el espejismo de una huida)- más azul el circo, más crudo su falso paraíso, más reales los elementos poéticos y el dolor que los habita: “Hoy he inflado un globo de hélio/ y he tomado carrerilla absurda/ -lo lamento-/ el tropiezo entre tus brazos/ ha sido una tonta/ borrachera juvenil en época/ de guerra.
Así, poco a poco, del artificio y del recreo de este circo poético va surgiendo una -a veces sencilla, a veces hermética- voz poética incapaz de huir de esas leyes de la normalidad: como el amor o el cansancio, incapaz de volar con ese paraguas: Mira atrás el animal cansado/ ha recorrido más de la cuenta/ La fiera ya no tiene fiereza/ sino cuatro patas manchadas de barro/ (…) Arriba el circo/ la mansedumbre. Es posible que Estelle sepa que ningún paraguas nos protegerá de todo aquello que no es lluvia y que quizá, sólo la poesía pueda arrojar cierta luz y colorido sobre lo que en principio está oscuro y cala demasiado, o de otro modo.
Sorprende la capacidad de esta autora para cambiar de registros, el humor que sobrevive en el libro aún cuando va tomando conciencia del hastío de este mundo, esa condena y tentación de existir, y las ganas, enormes ganas que tiene Estelle Talavera Baudet de nombrar las cosas como son -el perro, el gato, el hombre flaco que ladra a la luna o esa mesa volcada- sin que por ello las impida ser también muchas otras cosas más. ¡Ya empieza a entrar la gente, niños corneta, mujeres bola! Permitidme que os invite a leer esta despedida. Guillermo Aguirre.
03 abril 2009
la última
Por qué me miras así.
Ya sé que es triste esta fiesta improvisada,
que no merecemos, en estos tiempos, falsas extensiones de nosotros,
que nuestra vos es ahora a destiempo
una llamada de teléfono de madrugada,
un trago de agua caliente,
un vaso finamente quebrado entre las manos.
Permíteme la despedida sin golpes de pecho,
sin atardeceres abruptos de almas dolidas.
Quiero recordarte sonriendo, ¿es eso tan raro?,
¿tan difícil?
Lo has hecho tantas veces…
Hacíamos las maletas rápido, recién comprados los billetes,
los brazos insuficientes para abarcarnos.
Deja de mirarme así. Imagina que todo
sigue igual: que nos tenemos.
Sólo inténtalo un momento, el tiempo suficiente
para darme la vuelta, satisfecha,
creyendo que traerás tú las maletas a este vuelo.
Estelle Talavera Baudet. 27 paraguas. Los libros del problema de Yorick, 2008.
Ya sé que es triste esta fiesta improvisada,
que no merecemos, en estos tiempos, falsas extensiones de nosotros,
que nuestra vos es ahora a destiempo
una llamada de teléfono de madrugada,
un trago de agua caliente,
un vaso finamente quebrado entre las manos.
Permíteme la despedida sin golpes de pecho,
sin atardeceres abruptos de almas dolidas.
Quiero recordarte sonriendo, ¿es eso tan raro?,
¿tan difícil?
Lo has hecho tantas veces…
Hacíamos las maletas rápido, recién comprados los billetes,
los brazos insuficientes para abarcarnos.
Deja de mirarme así. Imagina que todo
sigue igual: que nos tenemos.
Sólo inténtalo un momento, el tiempo suficiente
para darme la vuelta, satisfecha,
creyendo que traerás tú las maletas a este vuelo.
Estelle Talavera Baudet. 27 paraguas. Los libros del problema de Yorick, 2008.
01 abril 2009
literatura en internet

Mañana, jueves, 2 de abril de 2009, en la Librería Bertrand Alcalá, Centro Comercial Alcalá Magna, local 32-33 (al lado del Mercadona), en la calle Valentín Juara Bellot, 4- Alcalá de Henares, Madrid
los mejores títulos
A los tipos infames se le ha ocurrido hacer una lista de los mejores títulos (que no de los mejores libros). No lo he pensado mucho, pero me han salido algunos:
Melancor de Flavia Company y Pnin de Vladimir Nabokov por enigmáticos, al menos al principio. Ana no de Agustín Gómez Arcos, al principio enigmático y con un sentido muy preciso y estudiado después (sin duda hay que leer la novela). Fiesta para una mujer sola de Ángel Vázquez, Temporada de caza para el león negro de Trino Maldonado y Varada tras el último naufragio de Esther Tusquets, por largos, bellos y ser, casi, un microcuento en si mismos.
Poderes terrenales de Anthony Burgess y Los oscuros de Luisge Martín, títulos cortos y que se ajustan al contenido con una perfección casi milimétrica. Y aunque sea un poemario no puedo dejar de nombrar La realidad y el deseo de Luis Cernuda, que es como titular a un libro Vida y llenarlo de poemas tristes y bellos (y no hay nada más perfecto que esto).
Melancor de Flavia Company y Pnin de Vladimir Nabokov por enigmáticos, al menos al principio. Ana no de Agustín Gómez Arcos, al principio enigmático y con un sentido muy preciso y estudiado después (sin duda hay que leer la novela). Fiesta para una mujer sola de Ángel Vázquez, Temporada de caza para el león negro de Trino Maldonado y Varada tras el último naufragio de Esther Tusquets, por largos, bellos y ser, casi, un microcuento en si mismos.
Poderes terrenales de Anthony Burgess y Los oscuros de Luisge Martín, títulos cortos y que se ajustan al contenido con una perfección casi milimétrica. Y aunque sea un poemario no puedo dejar de nombrar La realidad y el deseo de Luis Cernuda, que es como titular a un libro Vida y llenarlo de poemas tristes y bellos (y no hay nada más perfecto que esto).
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