Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

29 mayo 2009

la vida que soñamos y la piel gruesa


Llevaba mucho tiempo intentando hablar de este libro, pero no sé que me ocurría que no podía. Lo leí gracias a la recomendación de un gran amigo. Después, por azares de la vida conocía al autor y le organice una presentación en la librería en la que trabajo. Cuando fuí a Barcelona tuve el honor de que presentara mi libro. Comí y cené con él; pasé el suficiente tiempo con él como para expresarle mi opinión en persona. Pero no lo hice. El libro está, desde entonces, sobre mi mesa esperando que verbalice mi veredicto. Desde hace demasiado tiempo. Ha llegado la hora. Después de lo que he contadohabrán adivinado que poco malo puedo decir. pero es que apenas hay nada malo que contar.

El libro es La vida que soñamos (Egales, 2008), premio Terenci Moix, Fundación Arena. El autor es Raúl Portero.
La vida que soñamos es una novela desnuda, sin artificios, sin adornos, dura, sin mayúsculas; podría ser (parecer) una novela triste, pesimista. Al menos esa es la sensación que tuve al leer los primeros capítulos, dónde apenas se esconde el argumento. Desde ese inicio pareces saber que es lo que esconde el libro, parece que está todo dicho, que no te va a sorprender. Pero no todo está dicho de antemano. Hay un giro sorprendente en la novela, que obviamente no voy a desvelar. Ese giro convierte la novela en algo delicioso, en esperanzadora; convierte la tristeza, en la que nos había sumergido, en belleza. Y todo esto, en minúsculas, con una economía en las palabras verdaderamente admirable. Un libro que no se parece a ningún otro que hayas leído.
La vida que soñamos es la primera novela de Raúl Portero, un autor que, poco a poco nos va a sorprender con delicias literarias. Un autor que me alegro de haber conocido. Un autor al que agradezco que escriba.

se sienta en un banco a descansar. siente calor y unas gotas de sudor se le condensan en la frente. se las seca con la manga. el fragor del tráfico lo envuelve con su jauría histérica y sabe que la ciudad sigue ajena a él, y que seguirá estándolo cuando se haya muerto porque no ha dejado huella.
Raúl Portero. La vida que soñamos. Egales, 2008.


[Ahora Raúl está preparando su segunda novela. sé poco de ella y no pregunto demasiado, prefiero que me sorprenda desde las librerías. Solo conozco el titulo: La piel gruesa, suficientemente sugerente como para estar deseando que se publique. Si quieres conocer más detalles el autor suelo contar algo, poco pero interesante, en su blog.]

27 mayo 2009

dos mujeres increibles

Dos mujeres y una guitarra se enfrentaban a la segunda edición de Doña Antonia escucha a… Una guitarra en las manos de una Olaia Pazos que nos sorprendió con su voz rota, con su fuerza y con la complicidad con la que conversaba en verso con Déborah Vukusic. Eso es lo que fue, una conversación poética entre dos mujeres. Fueron Déborah y Olaia, pero sus palabras se pueden poner en boca de esas mujeres que te encuentras por la calle.
Recitaron, conversaron, gritaron, estuvieron a punto de llorar, se subieron a las mesas, emocionaron al público. Consiguieron que el público vibrara, que sintiera que estaban asistiendo a algo único. Porque esos cuarenta minutos que nos brindaron son únicos e irrepetibles, llenos de magia, de verdad, de emoción. Y sólo podrán permanecer en nuestro recuerdo.
Déborah Vukusic venía con la segunda edición de su Guerra de identidad bajo el brazo. 161 páginas llenas de una lucha personal. Es su Guerra de identidad de siempre a la que ha sumado un Cuaderno de batallas que comienza así: “me llamo déborah vukusic / y mi nombre es una cruz / cada vez que pregón tan de dónde vengo /se rompe el armisticio // cada paso que doy / puede activar la guerra // cada persona que conozco puede herirme” Lo edita Baile del sol y lo leen hasta en los institutos.

Olaia Pazos, a la que desconocía, con origenes gallegos, al igual que Déborah, que canto (cantaron), entre otras cosas dos poemas de su compatriota. Con la canción final, “Quiero que me toquen mis cositas” creo recordar que se llamaba, se metieron al publico en el bolsillos y ellas se quedaron para siempre en esa parte de nuestro cuerpo que almacena las cosas bellas.
Ya saben que si alguna vez ven coincidir en un mismo cartel a Déborah y Olaia lo que no tienen que hacer es perdérselo.

26 mayo 2009

el sirviente de robin maugham


EL SIRVIENTE de ROBIN MAUGHAM

Esta novela breve, ambientada en Londres poco después de la II Guerra Mundial, es un relato confesional con la fuerza de un moderno Retrato de Dorian Gray. Lo cuenta Richard Merton, y es la historia de su íntimo amigode la guerra, Tony, de cómo va cayendo progresivamente bajo la influencia de su nuevo y extraño mayordomo, Barrett. Tony rompe sus vínculos con toda su vida anterior y con sus amistades, y pronto parece dominado por ese nuevo personaje siniestro. Richard, preocupado por su amigo, desvela una situación alarmante en la que se han desintegrado en un oscuro flujo las barreras sociales y sexuales. El mundo convencional «seguro» acaba precipitándose en un torbellino imparable, en una pesadilla sombría en la que las palabras son elípticas y las verdades se mantienen perturbadoramente oscuras.

El Sirviente fue llevada al cine en 1963 por el director Joseph Losey con guión de Harold Pinter. Protagonizada por Dirk Bogarde y James Fox es en la actualidad una de las películas clave del cine británico.

25 mayo 2009

loser no, desde luego



Loser es el título del nuevo poemario de David González. En la dedicatoria de mi ejemplar me desea que mi vida le lleva la contraria al titulo de este libro. Noto en las palabras y en sus gestos rastros de cansancio, de agotamiento. Lo conozco poco, es cierto. Lo he visto de lejos en algunos recitales. Me he rozado con él en un Bukowski lleno de gente cuando aún nadie nos había presentado. Le escuche de lejos y con interrupciones de clientes en le presentación de Loser en la Casa del libro de Fuencarral. De alguna manera le lleve allí para tenerlo un poco más cerca (aunque la historia no sea exactamente así, pero acepte que Deb lo llevara de su mano para tenerlo cerca). Había cansancio en su voz, en sus gestos. Es normal. El cansancio invade la vida de los seres humanos normales. Mucho trabajo y pocas satisfacciones. Y los que nos dedicamos a escribir puede que estemos más cansados, con más trabajo y menos satisfacciones. David, y otros, lo cuentan en sus blogs. Ahí están las razones. Pero sé, estoy convencido de que tenemos por delante muchos libros de David González. Sé que tendré que hacer sitio en mis estanterías para añadirlos a los que ya tengo. Sé que nos tenemos que ayudar entre nosotros, que los libros que publica un escritor dejan de ser suyos y pasan a ser de los lectores (que para algo los pagan claro). Aquí hay un lector de David González que le anima a que no tire la toalla, a que escriba esa novela, o más poemas, o es su blog. Que escriba.
Estas palabras son las que no pude decirle a David González por falta de tiempo, por mi timidez al cuadrado, a causa de mis lentos procesos mentales.


(…)
David.

Que además es poeta.
Poeta, joder. No cantante. Poeta.
Y como tal, como poeta.
Yo sé que David González
tiene las mismas o parecidas
faltas, tachas o ambiciones
que cualquiera de nosotros.

Yo sé que David González
tiene las manos manchadas de tinta
y sé
(me lo han dicho)
que no pierde la esperanza

Ya verás, ya lo verás, y si no al tiempo
en que llegue el día
en que alguien, quien sea,
por la calle o dónde sea,
en la librería Paradiso por ejemplo,
le confunda
consigo mismo.

David González. Paradiso, Loser (Bartleby Editores, 2009).

David, un poeta que sabe que “nadie es profeta en su tierra / hasta que se encuentra / enterrado bajo ella”. En mi tierra, en lo que mis brazos pueden abarcar, David es profeta, como poco.

23 mayo 2009

deborah+olaia (fotos)











carlos salem y al otro lado del espejo



Carlos Salem, que acaba de publicar Pero sigo siendo el rey en Salto de página y va a publicar en francés Camino de ida. Publica un cuento en el número 0 de la revista Al otro lado del espejo, que comienza así:

VENTANAS
Para Ana y Epi

Cuando era niño, él vio a un hombre tropezar junto a una alta ventana.
Lo vio caer como un pájaro que olvidó la forma de volar.
Lo vio roto en el suelo.
Y juró emplear su vida en evitar esos peligros y se dedicó a cerrar cuanta ventana abierta hallaba a su paso.
Cuando era niña, ella vio a una mujer gritando muda tras una ventana cerrada, mientras el fuego le lamía el cuerpo y la ropa.
La vio golpear con urgencia de suspiro la ventana trabada.
La vio encenderse y arder.
Y juró emplear su vida en evitar esos peligros y se dedicó a ir abriendo cuanta ventana cerrada hallaba a su paso.
(…)

Si quieren disfrutas del resto de este cuento magistral (y descubrir otros fantásticos autores) busquen la revista Al otro lado del espejo. No se arrepentiran.

21 mayo 2009

ya no


Hace unos días falleció Idea Vilariño, una escritora uruguaya que dedico el poema Ya no a Juan Carlos Onetti:

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme.
Nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué
ni cómo nunca ni si era verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mi
más que tú.
Ya no estás
en un día futuro
no sabré adónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

Me quedo sin palabras.

18 mayo 2009

miel para osos de anthony burgess

Es un hecho que Anthony Burgess está demasiado olvidado a pesar de ser uno de los escritores más carismáticos del siglo XX. Apenas se puede conseguir sus libros: Poderes terrenales, La naranja mecánica, Un hombre muerto en Deptford y poco más. A no ser que recurras a librerías de segunda mano. En una de ellas un amigo infame me ha conseguido Miel para osos, la historia de un inglés perdido en Rusia en plena guerra fría. Un pequeño ejemplo de su genialidad:


Fue un paseo fatigoso hasta las cancelas del puerto. Nunca había pensado que una tarde veraniega tan al norte pudiera ser tan cálida, educado como estaba en aquella imagen occidental de los leningradeses siempre vestidos con pieles. Después de ver raíles de tranvía, fardos, siluetas de barcos ahora se le ofrecían tristes praderitas, una señal modesta que indicaba el camino a la ciudad (¿y por dónde si no, con el mar a la espalda?). mas allá una arcada que se caía a trozos, retratos monstruosamente ampliados del soviet de Leningrado como un comité de recepción en el que ninguno de los rostros manifestara bienvenida alguna; el funcionario bajito y rechoncho que, con una preocupación más estética que burocrática, admiró largo rato la fotografía de la fotogénica Belinda, fotografía que estaba desprendida y se acomodaba entre las páginas del pasaporte de Paul; salir después a una visión de espantosa miseria, los tinglados tan parecidos a los de Manchester, necesitados de una mano de pintura bajo aquel cielo quatrocento de un soberbio azul dorado; un fuliginoso jardín atrofiado, unas urnas ornamentales ruidosas y llenas de colillas, gentes andrajosas que descansaban, carteles exhortativos; obreros sovieticos que esperaban autobuses o taxis. Por primera vez, Paul fue consciente de que llevaba el capitalismo escrito hasta en el mismo corte de sus ropas. En aquel escenario no encajaban siquiera sus pantalones de sarga ni su ajada chaqueta de sport comprada en Harris. Era la venganza exigida por el proletariado con gorra y sin corbata: se daba cuenta de que era la primera vez que veía de verdad al proletariado. Deseaba coger un taxi cuanto antes para huir hacia el mundo normal y lujoso, construido, por efímero que fuera, para los turistas capitalistas (beber a salvo alrededor de una mesa, reír, consciente de la superioridad propia en relación con los nativos del exterior). estaba avergonzado, como lo había estado su padre, John Hussey, qué bien se acordaba, cuando tenía un empleo en aquellos tiempos de paro masivo y se ponía a esperar un taxi en la parada marcada con una gran T mientras sus compañeros de cola devoraban su camisa, su corbata, sus zapatos, hasta la grasienta gabardina que llevaba al brazo. Pero, qué demonios, éstos tenían a Yuri Gagarin, al Bolshoi, a los ballets Kirov; tenían las la promesas celestiales del camarada Jruschov, tenían el monopolio de la verdad, de la belleza y de la bondad. ¿Qué más querían?
Sus ropas, sus maletas de piel de cerdo: eso era lo que querían.
Anthony Burgess. Miel para osos. Editorial Debate, 1987.

11 mayo 2009

mendel el bohemio

Mi bohemia
(Fantasía.)


Me “abría”, con los puños en los bolsillos rotos.
Incluso mi chaleco tendía a la idealidad.
Bajo los cielos iba. Oh Musa, tu vasallo.
Cuántos maravillosos amores, ay, soñé.

Mi único pantalón, tenía un enorme siete.
Soñador Pulgarcito desmigajando rimas
mi refugio se hallaba hacia la Osa mayor
y guiñaban mis astros con un suave fru-fru.

Y yo los escuchaba al borde de las rutas.
las tardes de septiembre, al tiempo que las gotas
del rocío en mi frente, como un vino vital.

O rimando, perdido entre las sombras fantásticas,
como cuerdas de lira tensaba los elásticos
de mis tristes zapatos, un pie en el corazón.

Arthur Rimbaud. Poesías. Austral, 2009

Un poema que podría describir, al menos en el aspecto exterior y en la forma de vida a Jakob Mendel, el desdichado protagonista de Mendel el de los libros, un pequeño cuento de Stefan Zweig que acaba de publicar la editorial Acantilado. Un libro que te hace reflexionar sobre la estupidez humana, sobre la intolerancia, sobre la ignorancia.
Habla mucho de la ignorancia. Se puede ser ignorante por humildad, como la señora de la limpieza, que guarda un libro valiosísimo sin saberlo. No está mal ser ignorante por humildad. Peor es ser ignorante por avaricia, como el segundo dueño del café Gluck, que sólo piensa en beneficios.
Pero el verdadero protagonista es Jakob Mendel, un bohemio al estilo Max Estrella, tocado, como buen bohemio, por la mala suerte y la desdicha.
Mendel el de los libros es una lectura poco tranquilizante para el alma humana, pero por eso misma es necesaria; tener el alma inquieta en estos momentos es lo único que puede salvarnos.


Por cierto que aquella memoria sólo había podido ejercitarse y formarse por medio del eterno secreto de cualquier perfección: la concentración. Dejando a un lado los libros, aquel hombre singular no sabía nada del mundo, pues todos los fenómenos de la existencia sólo comenzaban a ser reales para él cuando se vertían en letras, cuando se reunían en un libro y, como quien dice, se habían esterilizado. Pero tampoco leía aquellos libros para entenderlos, en su contenido espiritual y narrativo. Tan sólo su título, su precio, su aspecto, la página de créditos atraían su atención. Aquella memoria especifica de anticuario de Jakob Mendel, en el último termino improductiva y no creativa, mero inventario de cientos de miles de títulos y nombres grabados en la blanda corteza cerebral de un mamífero, en lugar de, como en otro tiempo, escritos de un catálogo en forme de libro era, no obstante, en su perfección, única […].
Stefan Zweig. Mendel el de los libros. Acantilado, 2009.

08 mayo 2009

el deber del poeta

Antonin Artaud, que se convirtió, rápidamente, en el director de la Central de Investigaciones Surrealistas tuvo plena influencia en la revolución de mayo del 68. Cartas a los poderes (Editorial Argonauta, 2003) pertenece a una revista que se titulaba “1925 – fin de la era cristiana” y se compone de cartas abiertas a instituciones contra las que el surrealismo deseaba protestar. Así las cartas están dirigidas al papa, a los Rectores de las Universidades europeas y a los Directores de Asilos de locos. También hay dos cartas, dirigidas al Dalai-Lama y a las Escuelas de Buda, que se encuadra en una llamada a un oriente místico. ¿Cómo ha podido estar Artaud tan escondido durante estos años?

No pretendemos cambiar para nada las costumbres de los hombres, pero sí mostrarles la fragilidad de sus pensamientos, y sobre qué inestables cimientos, sobre qué cavernas, han edificado sus tambaleantes viviendas.
(de la Declaracion del 27 de enero de 1925 de la central de investigaciones surrealistas, formado por, entre otros, Antonin Artaud. Incluido en Carta a los Poderes. Editorial Argonauta, 2003)

No podemos vivir eternamente
rodeados de muertos
y de muerte.
Y si todavía quedan perjuicios
hay que destruirlos
“el deber”
digo bien
EL DEBER
del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro, una revista de los que ya nunca más saldrá, sino todo lo contrario salir afuera
para sacudir
para atacar
a la conciencia pública
si no
¿para que sirve?
¿Y para que nació?

Antonin Artaud. Carta a los poderes. Editorial Argonauta, 2003.

06 mayo 2009

de gorki a anita loos, pasando por julio camba

No es Máximo Gorki, el único escritor que nos ha dejado su visión de Nueva York. También está Federico García Lorca y su Poeta en Nueva York. Pero yo guardaba un libro de Julio Camba, un autor que a pesar de haber tenido ideas anarquistas acabo simpatizando con las
ideas franquistas. Dejando a un lado este extraño giro es su biografía, leo La ciudad automática, un libro que escribió en 1934, en el que cuenta sus viajes por Estados Unidos. “Nueva York y las otras ciudades americanas son ciudades automáticas, donde el hombre va suprimiendo toda relación con el hombre para entenderse con las cosas directamente”. Pero esta visión que puede ser una critica tenue al estilo de vida americano se transforma cuando se leen cosas como estas: “tipo de vida americano, invención admirable para sacarle a la gente todo lo que gana “ o “ Nueva York es una ciudad que me irrita, pero que me atrae de un modo irresistible, y cuanto más me doy cuenta de lo que me atrae, a sabiendas de lo que me irrita, me irrita, naturalmente, muchísimo más todavía”. Queda claro, que al igual que a Gorki la visita a de Camba a Nueva York tampoco fue agradable. No creo recordar que la visión de Gracia Lorca de la Gran Manzana fuera en esta dirección, o al menos tan contundente. Tendré que releer el poemario.


[En otro orden de cosas Camba dice en determinado momento que si “hubiese tenido que votar a un escritor verdaderamente americano para el premio Nobel hubiera votado a Anita Loos, la deliciosa autora de Gentlemen prefer blondes” Seguiré la pista de esta escritora, que creo que en España publicó Tusquets]

05 mayo 2009

esta semana no queda más remedio que organizarse...

miercoles
Presentación Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero de Inma Luna.
Libro de relatos.
miércoles, 06 de mayo
Hora: 19:00
Lugar: Centro de la Mujer “Rosa de Luxemburgo”
Calle: El Charco, 23

jueves
viernes


ACERCANDO ORILLAS
Viernes, 8 de MAYO
Ana Pérez Cañamares, Lucas Rodríguez, Mada Alderete, Armando Rivero, Daniel Bellón, Uberto Stabile, José Blanco, Antonio Martínez i Ferrer, Antonio Orihuela, Inma Luna, Roxana Popelka, Matías Escalera, Sergio Arrieta...
Espacio Canarias de Creación y Cultura (Alcalá, 91, Madrid) 20:00h

03 mayo 2009

apocalipsis propio, insaciable y desestructurado

[...]Cuando uno arrastra su propio apocalipsis, mejor estar en un sitio catastrófico.
¿Qué he venido a buscar¿ A mi mismo.
¿Me encontraré?
[...]Acuso a la sociedad de consumo de haberme hecho como soy: incasiable. Acuso a mis padres de haberme hecho como soy: desestructurado.
acuso mucho a los demas para no acusarme a mí mismo.
[...]

Windows on the World. Frédéric Beigbeder. Anagrama, 2006.