Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

23 junio 2009

huye, huye siempre y niégalo todo


Nos encontramos a Cleofás Brown en un supermercado, trabajando de reponedor. Es otro tipo con mala suerte que no ha podido encontrar otro trabajo mejor. Un tipo cualquiera. Pero escondido en su pasado hay una historia que contar que resurge al escuchar en el hilo musical una canción titulada Soy distinto, un éxito de juventud del propio Cleofás.
Así comienza Soul Man (Lengua de trapo, 2009) la más reciente novela de José María Mijangos, un novelista que ya tiene un buen montón de nuevas novelas a sus espaldas (El rey de Prosperidad, Curso de asesinos por correspondencia, Braille para sordos). Lo que viene después no puedo desvelarlo, pero si puedo decir que son las andanzas, un poco quijotescas, por Memphis y Madrid, de Cleofás y familia, tocados, todos, por la mala suerte. No puede explicarse de otra manera que después de tocar el éxito con las puntas de los dedos, alguien lo puede perder todo; tiene que ser cuestión de mala suerte o de dejadez. Pero Mijangos lo cuenta muy bien (mejor que yo), con su característico humor salvaje, llevando las situaciones a límites insospechados. Y nos regala una novela que presenta la crueldad con la que caen los mitos, lo fácil que resulta abandonar abruptamente la cima sin motivos aparentes. Una novela que nos demuestra lo miserable y dura que puede ser la vida. Pero esto no la convierte en una novela triste; que podría serlo. No. Es una novela divertida, por surrealista, por exagerada, a veces por entrañable.
Creo que la frase que mejor resume la vida de Cleofás es el consejo que le regala su padre, ausente/presente, Mad Dog Rufus: Huye, huye siempre y niégalo todo. El problemas es que nadie sabe que ocurre cuando ya no puedes huir más, cuando estás atrapado entre una vieja psicópata quejándose de un tomate agusanado y las notas de tu éxito de juventud suenan hasta en los anuncios de desodorantes.

Desde entonces, ensayaba la vida de perdedor, con su mísero trabajo de reponedor de productos perecederos en un supermercado de Estrecho y su vagabundaje por pensiones, habitaciones baratas y copazos de licor con los que espantaba los fantasmas de su propio fracaso.
José María Mijangos. Soul Man. Lengua de Trapo, 2009

20 junio 2009

la (oscura) dulce ira


Luisge Martín publicó su primera novela hace casi quince años. Se llama La dulce ira y como dice la contraportada es “un libro inquietante”, donde se plante la siguiente tesis: si usa el culto su sabiduría y el hermoso su belleza, ¿qué mal hay en que el fuerte use la violencia?
Algo tiene que tener esta novela para que el autor tema que el lector no pueda terminarlo o deje de pensar en cultivar amistad con él. La dulce ira es una novela sangrienta, sin apenas descanso, a veces de una forma irracional, pero al mismo tiempo es una novela bella (a su manera, claro). Y habla de algo que últimamente me interesa y que también se deja ver en su magnifico libro de cuentos Los oscuros. Habla sobre esa necesidad humana de coleccionar al tiempo que se deja huella. En este caso Geronimo colecciona cadáveres, pero también hace una lista de mujeres bellas, en la que anota el nombre, el lugar y la postura en las que la diviso por primera (y casi siempre única) vez.
Pero en La dulce ira hay mucho más de lo que os pueda (deba) contar aquí. Y me temo que tendréis que descubrirlo con el libro en las manos. Seguro que después de leer, ya en el primer capitulo, la muerte de Fray Sebastián, con “un alarido como relincho, una vociferación en la que el dolor tenía un aire de lejana delicia”, no podréis abandonar su lectura.


Años más tarde, durante el último de sus viajes, vio en los desiertos de África una pequeña piedra de gran belleza. La sujetó entre las manos y la alzó hacia el cielo para que el fuego del sol encendiera sus cristales. Conmovido, la guardó luego en el bolsón y continuó la ruta. Dos días después encontró otra piedra del mismo material más hermosamente tallada por la naturaleza. Desde entonces siguió encontrando en su camino, como si un rastro lo guiara piedras cada vez más bellas. Al fin, halló una tan primorosa como un diamante. Su rasa superficie, contada en ángulos afilados, relucía de oros y azules. Uno de sus lados tenía forma de perfecta esfera, y por una hendidura delgada que lo partía en mitades rodaba delicadamente la arena. La primera piedra que días atrás viera, guardada en su bolsón aún, le parecía ya, al volverla a mirar ahora junto a la que acababa de hallar, tosca y fea. Así, examinando la última, no pensó Geronimo que mereciera admiración, sino que los ojos que la admiraban eran indoctos y los afectos fugaces. No pensó en las piedras que había ido encontrando, sino en aquella otra, la más hermosa, que no encontraría nunca.

Luis G. Martín. La dulce ira. Alfaguara, 1995.

15 junio 2009

es lo que hay


Es lo que hay. Antología de la joven narrativa en Córdoba, por Lilia Lardone (ed.), con textos de 24 escritores cordobeses, Babel, Córdoba, 2009.

Antología de la joven narrativa en Córdoba, que reúne cuentos y crónicas de 24 escritores nacidos después de 1976 y vinculados de alguna manera a la provincia mediterránea. La antología es la culminación de un proyecto de pesquisa de la escritora Lilia Lardone, quien emprendió una búsqueda de producciones literarias y escritores jóvenes en Córdoba.
El título del libro, que podría sonar despectivo, se explica por la doble acepción de la expresión: "por un lado el estrato de obras en un momento determinado, por el otro la actitud joven frente a un mundo impredecible", según palabras de Lilia Lardone. "Son los autores que tenemos, y reflejan el mundo que tenemos. Ni el fin de la historia, ni el fin de las utopías, ni el fin de nada. Sólo muchos comienzos"

Autores: Luciano Lamberti, Pablo Giordano, Cuqui, Pablo Natale, Sebastián Pons, Federico Falco, Emanuel Rodríguez, Fernando Montes de Oca, Maricel Palomeque, Diego Bermani, Fabio Martínez, Lucas Moreno, David Voloj, Santiago Ramírez, Mariano Barbieri, Juan Cruz Sánchez, Javier Martínez Ramacciotti, Hugo Rizzi, Juan Cruz Taborda Varela, Javier Quintá, Marcelo Díaz, Hugo H. Rabbia, Ramiro Pros y Pablo Dema.

11 junio 2009

¿escritor profesional o aficionado?

Seguí adelante con la tarea de convertirme en escritor profesional de corta duración. El término profesional no está aquí empleado para significar un alto nivel de dedicación y rendimiento: implicaba entonces -como ahora- el desempeño de un oficio o menester con el doble fin de pagar los alquileres del piso y de comprar alcohol. Dejo para los aficionados el mito de la inspiración y de las angustias derivadas del paro creativo. El ejercicio de una profesión requiere disciplina, lo que en mi caso equivalía a la producción de cinco folios diarios pasados a limpio, incluyendo fines de semana. No tardé en descubrir que, empezando temprano, podía completar la cuota del día antes de que abriesen los pubs. O, si no, siempre había un alborozado periodo nocturno, tras la hora del cierre, para que los vecinos pudieran golpear las paredes en señal de protesta por el febril tecleo de la máquina. Cinco folios diarios arrojaban un total de 2.027, o, digamos 2.500 al año, apretando un poco la marcha, sin esforzarse demasiado. Lo cual nos da, si las matemáticas no engañan, diez novelas con un promedio de 250 páginas cada una. este planteamiento cuantitativo de la escritura no debe, por supuesto, predicarse. Y, la verdad, entre resacas, riñas conyugales, cesaciones creativas de orden climático, compras, convocatorias de organismos guvernamentales y puros embotamientos tenebrosos, no conseguí rematar más allá de cinco novelas y media de dimensiones muy moderadas en aquel año seudoterminal. No dejaba de ser, sin embargo, casi tanto com E. M. Foster había escrito en toda su vida.

Anthony Burgess. Ya viviste lo tuyo. Grijalbo Mondadori, 1993.

03 junio 2009

doña antonia escucha a... hasier larretxea+isabel garcía mellado


meeting point: poesía corrosiva

hay algo en esta noche que me inquieta
hay un pálpito ajeno que me busca
una mancha de sangre en las cortinas
cierro la puerta / apago la luz
quiero intuir la muerte que me acecha
(sé que está ahí) /decirle que me espere
que me dé un día más, sólo uno más
hay algo en esta noche que me inquieta
no verme en los espejos /el dolor
que me inflijo / cuchillas que me increpan

en la puerta los tres golpes
no hay salida ya está aquí
el desfile de temores
me miran los fantasmas que jodí


hay algo en esta noche que me inquieta

Déborah Vukusic. Guerra de identidad (2º edición revisada y ampliada). Baile del sol, 2009



01 junio 2009

pequeña feria de publicaciones

Además de la Feria del libro del Retiro existen otros mundos igual (o más) interesantes:

Pequeña Feria de Publicaciones.

Participan distintas Editoriales, distribuidoras, colectivos, asociaciones y talleres que por su funcionamiento, procesos de trabajo, mensaje y gestión, tienen una mirada diferente al tratamiento de las publicaciones. Ya sea material Experimental (poesía-gráfica-fanzines), socio-político, artístico (libros objetos-autoediciones).
Pretendemos abrir puertas y espacios a una exposición y distribución alternativa de material e ideas.
Esta “Pequeña feria” será punto de encuentro entre editores/artistas/público.

Actividades:
En “La casa del Barrio ac”, sábado 6 de junio, Carabanchel alto, de 17h a 24h.
Durante la feria cada expositor presentará alguna actividad, ya sea la presentación de un libro, performance, video-proyección o acción.



http://pequenaferiadepublicaciones.blogspot.com/

Por allí anda gente de la que puedo hablar muy bien: Delsatelite Ediciones, La vida rima, Ya lo dijo Casimiro Parker, La Más Bella, Ediciones Amargord... y muchos más.