Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

31 julio 2009

soy igual que una partícula de polvo

Soy igual que una partícula de polvo: medio transparente, blanco por dentro y flexible por fuera, exageradamente ávido de compañia, y además silencioso. últimamente se me había ocurrido la idea de enviar a todos loa que conozco, o a todos los que me conocen, un horario de silencio. En él aparecería claramente especificado en qué momentos deseo hablar y en qué momentos no. Todo aquel que no se atenga estrictamente a mi horario de silencio no volverá a hablar conmigo jamás. Los lunes y martes está/estaría prescrito un SILENCIO CONTINUO. Los miércoles y jueves el SILENCIO CONTINUO se mantiene sólo por la mañana y al mediodía reina un SILENCIO RELAJADO -es decir, se permiten breves diálogos y llamadas-, y sólo los viernes y sábados estoy/estaría dispuesto a mantener conversaciones insustanciales, eso sí, siempre a partir de las once de la mañana. Los domingos está prescrito un SILENCIO TOTAL. Reconozco que hace ya mucho tiempo que tengo pensado el horario de silencio, y me ha faltado un pelo para enviarlo. hasta tenía escritas a máquina las direcciones para los sobres.

Wilhelm Genazino. Un paraguas para este día. Galaxia Gutemberg, 2002.

30 julio 2009

hijo de puta tu canto a la nada

hiko de puta el tiempo
que no le regresa a mi madre los sueños partidos
los que se tuvo que comer con patatas
los "hija, no entiendo nada"
hijo de puta, dices
hijo de puta tu canto a la nada
tu incapacidad adquirida para enamorarte de la vida
hija de puta tu inocua mirada
hija de puta cualquier cosa que le rompa la sonrisa a mi hermana
hijo de puta tú
que te llenas la boca de mierda hablando de quien no conoces
y te llenas, también, la despensa de carcajadas atroces
que provienen de las coces que repartes
hijos de putas tus amiguitos
reunidos en fiestas de champán y de rutinas de gominas
tan iguales que nunca supe distinguirlos unos de otros
hijo de puta el dolor que le torturó el niño a mi hermano
hijo de puta quien no se muera ahora mismo de pena
al recordar aquellos ojos negros de aquel niño negro
hijo de puta el contraste que nos escupe el capitalismo
hijo de pota el que hizo las armas
hijo de puta el que las usa
hija de puta la muerte cuando llega antes
hija de puta la vida si se pone perra
hija de puta tu voz, que me esparrama por las aceras
y me deja colgada de faroles, y de vinos, y de suelas
de otros hijos de puta
que sólo piensa en su puta entrepierna
hijas de puta las tijeras que quieren cortarnos la lengua
cuando decimos verdades tan putas
como que la más puta de todas las verdades
es siempre, y también, la más tierna

Isabel García Mellado. Tic Tac Toc Toc. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2009.

28 julio 2009

rima a largo plazo

5.

Rima a largo plazo

Te adoraré siempre
y me importas un pimiento
todavía no riman
pero ya rimarán con el tiempo

20.

Siento fascinación
por la brevedad
por estar tan cerca
de no existir.

Ajo. Micropoemas. La luz roja, 2004.

27 julio 2009

acabé por sentirme a su merced, pese a que no la deseaba en absoluto

Con enorme eficacia, María fue en mi busca a una velocidad vertiginosa y yo acabé por sentirme a su merced, pese a que no la deseaba en absoluto. Una fuerza irresistible me impulsaba a deslizarme por aquella pendiente, a la vez que todo el distanciamiento de que yo era capaz ponía en fuga a los fantasmas. Los escasos temores que habían sobrevivido a esa extraña catarsis, se esfumaron dejando tan sólo una leve resonancia, una ligerísima ansiedad indefinida. Hata su perfume, barato y dulzón, que tenía por fuerza que serme desconocido, entraba en mí con el vigor de un recuerdo que se abre paso desde muy lejos. Inmóvil, la dejé hacer, abándonandome por completo a su vieja sabiduría, confiado y sumiso, porque, a pesar de todo, me sentía absolutamente solo; o mejor dicho, a solas, perdido en ese extraño cuerpo feliz que ya no era mío por mucho que tuviese los limites precisos de mi piel. Maria no miraba, no juzgaba, no existía: se diluía en el resto de aquella casa que, sigilosamente, se había cerrado sobre mí como una valva.

Olga Guirao. Mi querido Sebastián. Anagrama, 1992.

26 julio 2009

tizón

La vía. Las piedras puntiagudas, se le clavan en las suelas de las alpargatas como cuchillas ardientes, hincándosele en las delicadas plantas de los pies marinos. Si no fuera por su firme decisión de no dejarse abatir por el dolor físicico, gritaría. El sol de junio es un brasero. De su cuerpo, pqueño y negro se desprende un humillo: como si estuviera ardiendo, como si un tizón se empeñara en ir andando por la vía para incorporarse a su fogón original. una máquina de tren averiada debe estar esperándolo por ahí para ponerse de nuevo en marcha con ese fuego latente. Máquina que, procedente de la estación de nacimiento, hizo una breve parada en Vida, y sale ahora para llegara a Muerte, su destino.

Agustín Gomez Arcos. Ana no. Cabaret Voltaire, 2009.

25 julio 2009

medianoche, mislata

Acercarse y hundirse, de algún
modo
fundirlo todo, multiplicar
el riesgo con una caída de ojos
multidisciplinar
con una
mamada
con el viento al salir de la casa
golpeando en la cara ese
viento caliente
la nuca suda, a ese calor
me refiero.
Quién era él así con los ojos tan
abiertos qué trozo de mundo
has tragado para poder
mirar así.

Safrika. Pills (Fácil). Poemas de la última semana en casa. Baile del sol, 2008.

24 julio 2009

no volveré a ser joven


Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos-
envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

Jaime Gil de Biedma. 50 poemas del milenio. Debolsillo, 2001.

23 julio 2009

la entrega

La rareza erótica es lo único que denota la mayoría de la gente, y lo denotan como repugnancia, como una farsa repugnante. Pero mi edad tiene una gran importancia para Consuelo. Estas muchachas no se relacionan con viejos caballeros a pesar de la edad, sino que se sienten atraídas por la edad, lo hacen precisamente por la edad. ¿Por qué? En el caso de Consuelo, creo que se debe que la gran diferencia de edad le permite someterse. Mi edad y mi categoría le proporcionana, racionalmente, autorización para entregarse, y la entrega en la cama no es una sensación desagradable. Pero al mismo tiempo, la entrega íntima a un hombre mucho mayor a porta a esta clase de joven un tipo de autoridad que no puede tener en una relación sexual con un hombre más joven. Obtiene los placeres de la sumisión y los placeres del dominio. Que un muchacho se someta a su poder... ¿qué significa eso para una criatura tan patentemente deseable? Pero ¿que este hombre de mundo se someta tan solo por la fuerza de juventud y belleza? Haber logrado el interés total, haberse convertido en la pasión devoradora de un hombre inasequible en todos los demás campos, tener acceso a una clase de vida que ella admira y que de otra manera le habría estadi vedada... eso es poder, y es el poder lo que ella quiere.

Philiph Roth. El animal moribundo. Debolsillo, 2008.

21 julio 2009

la vida después

LA VIDA DESPUÉS

Te descubro por casualidad, al entrar en la habitación en busca de unas braguitas que llevarme a la ducha. No te das cuenta de que abro la puerta y me quedo observándote en silencio. Estás en la ventana, todavía en pijama, mirando a la calle sentado sobre el baúl azul, estampado de flores amarillas. Fumas. Te has liado un pitillo antes de llegar hasta aquí para salirte del mundo y contemplarlo desde fuera con esa expresión tan tuya de cargar con el peso de todos los secretos.
Mientras me acerco a ti para abrazarte, sé que te gustaría que esto pasara en blanco y negro; que tú y yo nos moviéramos dentro de una película de la Nouvelle Vague. Como Seberg y Belmondo, sin otra cosa que hacer en este domingo de otoño que enredarnos entre las sábanas de nuestra cama deshecha y perdernos en un diálogo que, de tan cotidiano, sonaría al público artificial... sí, tendríamos público y actuaríamos “al margen”. Me lo explicaste una vez, seguro que ya no te acuerdas, cuando nos queríamos con la fuerza del principio de las historias. Hacíamos cola delante de la taquilla de la filmoteca y, para entretenerme, me explicaste que con frecuencia los personajes de la Nouvelle Vague actúan en circunstancias de excepcionalidad, “dentro de un paréntesis”. En aquel momento me pareció que salía con el hombre más culto del planeta; ahora estoy detrás de ti y voy a abrazarte para contarte al oído lo que se me acaba de ocurrir, pero tú te adelantas y me pides que te deje solo.
Si fueras Belmondo, ese “déjame” querría decir cuánto me quieres; equivaldría a la petición solapada de un abrazo que, aunque también sería rechazado, en el fondo me agradecerías. Sin embargo no voy a adivinar más.
Me pides que me vaya y me despiertas, así que salgo hacia la ducha y te dejo descalzo con la tarde que cae, envasado al vacío, fuera de tiempo mientras empieza la vida después de nosotros.

Marina Sanmartín. La vida después. Baile del sol, 2009.

18 julio 2009

belleza convulsa

Tanta belleza convulsa de la adolescencia, aprendida en los poetas, tanta belleza no atendida en una existencia de moneda y ceremonia es lo que hoy vuelve a mi, ya sin libros ni oximorones. La conquista de la realidad es una larga tarea. Hay en nuestras vidas mucha más belleza de la que podemos soportar. Por eso, pusilánimes, nos acogemos a la valentía de los negocios, el riesgo y la comparación. Nos turba el lote de belleza inscrito en nuestra vida como turba una novia primera y complaciente. Hace falta llegara a viejo para entrar en posesión se esta belleza convulsa (convulsa por penúltima, poeta), para entrar en el agua dormida y femenina de la media noche, como en el lecho de una virgen necia, para tener comercio con la luna, esa vieja puta, y con la dulce serpiente letal que duerme en mi paraíso apartado y doméstico.

Francisco Umbral. La belleza convulsa. Planeta, 1996.

[La belleza moderna será convulsa o no sera. André Breton.]

16 julio 2009

vivir con el mal

Como bien sabía George Dwyer, hay que vivir con el mal.

Anthony Burgess. Ya viviste lo tuyo. Grijalbo Mondadori, 1993.

02 julio 2009

enamorarse de un cocodrilo

ESTUDIANTE I.° ¡Magnífico! ¿Y si yo quiero enamorarme de un cocodrilo?
ESTUDIANTE 5.° Te enamoras.
ESTUDIANTE I.° ¿Y si quiero enamorarme de ti?
ESTUDIANTE 5.° (Arrojándole el zapato.) Te enamoras tam­bién, yo te dejo, y te subo en hombros por los riscos.
ESTUDIANTE I.° Y lo destruimos todo.
ESTUDIANTE 5.° Los tejados y las familias.
ESTUDIANTE I.° Y donde se hable de amor entraremos con botas de foot‑ball echando fango por los espejos.
ESTUDIANTE 5.° Y quemaremos el libro donde los sacerdotes leen la misa.
ESTUDIANTE I.° Vamos. ¡Vamos pronto!
Federico García Lorca. El público. Catedra, 2006.