Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

14 febrero 2010

tres poemas

Ayer en Versos en construcción leí tres poemas inéditos de mi cosecha, un poema de Juan González y un texto de Monique Wittig. No pude leer un poema de Luis Cernuda, a pesar de que me hacía mucha ilusión. Aquí os dejo los tres textos ajenos.

Los hilos de la trama
Mira su camisa arrugada y descubre
que la tristeza ha invadido
toda la trama de la tela.
¿Porqué será que los hilos están callados
y no hablan con sus brazos?
¿Acaso están mudos por el frío?
¿O por esos sueños que lo atormentan
todas las noches?
¿De donde vienen esas voces que escucha
cuando apaga la luz antes de dormir?
¿Vendrán de los libros que dejó su hijo
en el último cuarto de la casa?
¿Dónde estará su hijo ahora?
¿Acaso en los hilos de su camisa arrugada?
¿Y será por eso que no habla?
Antes era parla que te parla
y ahora solo sueños o nudos en la garganta o tormentas en la boca
que no lo dejan dormir, y solo
escucha esas voces que salen de los libros que dejó su hijo,
y mira la tristeza de su camisa,
en el respaldo,
de la silla vacía.
Juan González

El Cuerpo Lesbiano (Extracto)
Mantente m/i muy amada potente sentada firme sobre tus talones, que tus muslos sean de bronce, tus rodillas de barro rojo tus rodillas de barro rojo de arcilla, tus manos adorables apoyadas sobre tus amplios externos que sean de oro, de amatista, de fluido de mercurio, que tu pecho sea verde y brillante con la misma con consistencia que el envés de las hojas del árbol, que tu busto sea de acero templado, tus hombros de cobre, que tus riñones sean de hierro, que tu cuello sea de plata, que tu nuca sea de estaño, que tus mejillas sean de platino, que tus ojos sean/ mi preferida de plomo, de plomo fundido y de leche, que tu vulva sea de iridio ardiente infusible, vehemente, que tu vulva sea labios corazón clítoris iris croco de osmio oloroso refractario, sé fuerte m/i más hermosa y la más fervorosa la de más fuerte grito al tocarte m/is manos rompiéndose m/i voz al intentar redoblar la tuya
Monique Wittig

QUÉ RUIDO TAN TRISTE
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.

Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
Luis Cernuda