Cada día que salía de los bares me preguntaba qué coño hacía yo aguántandole la charla a ese despojo humano, y la respuesta me la daba la gente con la que me cruzaba diariamente, trepadores sin escrúpulos y criticones que matarían a su padre por forzar una sonrisa de sus mandamases y para quienes esos lazdores borrachos y harapientos eran tan sólo un error del Creador. Yo nunca había hecho sonreír a Ponz, y el pobre Edelmiro ya no hacía sonreír a nadie, sólo a mí, y era un hombre que ya carecía de ambiciones, tan sólo echarse unos tragos al coleto con los que poder resistir la mierda de vida que llevaba y averiguar, supongo que para vengarse, el porqué había pasado tanto tiempo en la trena. Creo que fue la absoluta falta de vanidad del personaje lo primero que me acercó a él. Luego me separó el hedor a chotuno que expelía su roñosa gabardina, que no se quitaba ni para dormir. Pero las historias que me contó y su natural humildad me hicieron apreciarlo, aunque en no pocas ocasiones tentado estuve de mandarle a la mierda.
José María Mijangos. Braille para sordos. Martinez Roca, 2006.
Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)
28 marzo 2010
24 marzo 2010
lo nuevo de cabaret

Después de leer los Diarios de Joe Orton, que recientemente ha publicado Cabaret Voltaire, me he dado cuenta del impresionante trabajo que está realizando dicha editorial. basta con ver las ultimas publicaciones para afirmar que es, para mi gusto, la mejor pequeña editorial que está publicando en estos momentos. O, al menos, es la única editorial de la que me interesa todo su catalogo. Ni siquiera Anagrama, otra de mis editoriales de cabecera, consigue eso.
Los últimos libros de Cabaret Voltaire, además de los Diarios de Joe Orton son:
- Mi Marruecos de Abdalá Taia, uno de los escritores jóvenes más estimulantes.
- La enmilagrada de Agustín Gómez Arcos, otra novela del escritor español exiliado en Francia. Cabaret está, con muy buena mano, traduciendo y recuperando toda la obra de este autor. Gracias y felicidades.
- Accidente de Nicholas Mosley, una nueva delicatessen.

Y proximamente nuevas joyas. Seguro.
Nos sentamos a hablar de lo felices que nos sentíamos los dos y de que seguramente no duraría. Tendriamos que pagar por ello. O caería sobre nosotros alguna desgracia, porque quizás seamos demasiado felices. Ser jóvenes, bien parecidos, estar sanos, relativamente ricos y felices quizá vaya contra natura, y si añadimos a la lista que disfruto a diario de la compañia de muchachos hermosos de quince años a quienes les produce (por un pequeño estipendio), una sensación deliciosa acostarse conmigo, la verdad, creo que ningún hombre puede pedir más.
Joe Orton. Diarios. Cabaret Voltaire, .
22 marzo 2010
navarra, muestra de literatura 2010
Programa definitivo de la primera edición de "Navarra, Muestra de Literatura 2010", dedicada fundamentalmente a la poesía, a celebrar en el Museo de la Ciudad (Príncipe de Vergara 140, Metro Cruz de Rayo):
LUNES 22 DE MARZO
19.30-20.10 Conferencia inaugural: "Navarra y la Literatura", Tomás Yerro
20-10-20.45 Jesús Mauleón
20.45-21.00 Cóctel
21.00-21.45 Presentación del número 25 de la revista "Luces y Sombras", Jesús Jiménez Reinaldo, Hasier Larretxea, Hervé Alústiza, Teresa Gutiérrez de Cabiedes y Yolanda Sainz
MARTES 23 DE MARZO
19.30-20.10 Javier Asiáin
20-10-20.45 Marina Aoiz Monreal
20.45-21.00 Cóctel
21.00-21.45 Jesús Munárriz y Ramón Irigoyen
LUNES 22 DE MARZO
19.30-20.10 Conferencia inaugural: "Navarra y la Literatura", Tomás Yerro
20-10-20.45 Jesús Mauleón
20.45-21.00 Cóctel
21.00-21.45 Presentación del número 25 de la revista "Luces y Sombras", Jesús Jiménez Reinaldo, Hasier Larretxea, Hervé Alústiza, Teresa Gutiérrez de Cabiedes y Yolanda Sainz
MARTES 23 DE MARZO
19.30-20.10 Javier Asiáin
20-10-20.45 Marina Aoiz Monreal
20.45-21.00 Cóctel
21.00-21.45 Jesús Munárriz y Ramón Irigoyen
21 marzo 2010
17 marzo 2010
seres andróginos
Con suerte, la banda tocaría algo civilizado, algo que invitase a estrechar los cuerpos con firmeza. Los jovenes de esta nueva generación, que podían disfrutar de todo el sexo que quisieran, parecían en realidad bastante asexuados. Sus bailes eran del todo narcisistas. Se diría que buscaban volverse seres andróginos. Quizá no era más que una étapa de un largo proceso evolutivo que culminaría en el nacimiento de una suerte de gusano humano. La visión de estos gusanos humanos hizo que Hillier se estremeciera. Más valdría hartarse de sexo mientras éste aún existía.
Anthony Burgess. Vacilación. acantilado, 2009.
Anthony Burgess. Vacilación. acantilado, 2009.
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Anthony Burgess
14 marzo 2010
la piel gruesa

Raúl Portero no es un escritor como los demás. Ni pretende serlo. Ni falta que hace. Su última novela La piel gruesa (Egales, 2009) tampoco pretende ser como las demás. Ni siquiera se parece a la anterior, La vida que soñamos, con la que ganó, hace justamente un año, el IV Premio Terenci Moix de Narrativa Gay y Lésbica de la Fundación Arena.
La piel gruesa pretende demostrar, me temo, algo. Y no lo oculta. En esta novela, de apenas 126 páginas (la economía en las palabras es algo que se debe agradecer), encontramos todas las claves de la insatisfacción de los jóvenes del siglo XXI. Quizás así dicho, suene bastante irreal. Como en esas películas en las que todas las desdichas le suceden a un mismo personaje. Pero no, Aarón, el protagonista de la novela es capaz de acumular todos (o la mayoría) de las molestias generacionales actuales, ser un personaje creíble, y no perecer, además, en el intento de vivir.
Así, Aarón, hombre-blanco-soltero-busca, estudiante universitario, con un futuro laboral incierto, comparte casa con gente a la que no comprende, busca un sentido en todo lo que le rodea. Pero descubre que más allá de uno mismo no hay nada, ni siquiera encuentra refugio en las cuevas nocturnas en lo que todo lo que se ve, no es.
Lo peor de todo es lo que Portero (y su novela) consigue. Es capaz de hacer un (desolador) retrato de una generación ya perdida. Con una economía de palabras y de gestos increíble y con una precisión temática que, como poco, asombra. Portero no se deja nada en el tintero y nos sorprende con argumentos inauditos.
Asombra porque llama a las cosas por su nombre, porque pone en boca de Aarón todas las críticas que se escuchan por la calle, pero que la gente teme decir fuera de los grupos cerrados por los que se mueve. Es probable que sea una novela que duela, porque de la misma forma que cuestiona a aquellos que están en contra del estilo de vida homosexual, también lo hace a aquellos que, aparentemente, están a favor.
Aarón, se sitúa, de esta manera, entre dos frentes, en esa línea peligrosa en la que no sé es condescendiente con nadie, ni siquiera con uno mismo. En esa línea en la que te sientes solo e incomprendido, y, al mismo tiempo, satisfecho, por saber que has llegado gracias al esfuerzo de uno mismo. En esa línea de la que siempre intentan arrancarte y en la que el equilibrio es siempre muy precario.
La piel gruesa es un pequeño grito de libertad, un buen ejemplo de literatura protesta que te deja un sabor amargo en el paladar, que te recuerda que más allá de la piel apenas hay nada.
La piel gruesa pretende demostrar, me temo, algo. Y no lo oculta. En esta novela, de apenas 126 páginas (la economía en las palabras es algo que se debe agradecer), encontramos todas las claves de la insatisfacción de los jóvenes del siglo XXI. Quizás así dicho, suene bastante irreal. Como en esas películas en las que todas las desdichas le suceden a un mismo personaje. Pero no, Aarón, el protagonista de la novela es capaz de acumular todos (o la mayoría) de las molestias generacionales actuales, ser un personaje creíble, y no perecer, además, en el intento de vivir.
Así, Aarón, hombre-blanco-soltero-busca, estudiante universitario, con un futuro laboral incierto, comparte casa con gente a la que no comprende, busca un sentido en todo lo que le rodea. Pero descubre que más allá de uno mismo no hay nada, ni siquiera encuentra refugio en las cuevas nocturnas en lo que todo lo que se ve, no es.
Lo peor de todo es lo que Portero (y su novela) consigue. Es capaz de hacer un (desolador) retrato de una generación ya perdida. Con una economía de palabras y de gestos increíble y con una precisión temática que, como poco, asombra. Portero no se deja nada en el tintero y nos sorprende con argumentos inauditos.
Asombra porque llama a las cosas por su nombre, porque pone en boca de Aarón todas las críticas que se escuchan por la calle, pero que la gente teme decir fuera de los grupos cerrados por los que se mueve. Es probable que sea una novela que duela, porque de la misma forma que cuestiona a aquellos que están en contra del estilo de vida homosexual, también lo hace a aquellos que, aparentemente, están a favor.
Aarón, se sitúa, de esta manera, entre dos frentes, en esa línea peligrosa en la que no sé es condescendiente con nadie, ni siquiera con uno mismo. En esa línea en la que te sientes solo e incomprendido, y, al mismo tiempo, satisfecho, por saber que has llegado gracias al esfuerzo de uno mismo. En esa línea de la que siempre intentan arrancarte y en la que el equilibrio es siempre muy precario.
La piel gruesa es un pequeño grito de libertad, un buen ejemplo de literatura protesta que te deja un sabor amargo en el paladar, que te recuerda que más allá de la piel apenas hay nada.
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Raúl Portero
06 marzo 2010
continuar
A falta de otra cosa, lo mejor será continuar escribiendo.
Pedro Zarraluki. Mi vida en un pasillo.
Pedro Zarraluki. Mi vida en un pasillo.
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Pedro Zarraluki
04 marzo 2010
cuentos en color sepia
A veces me da rabia que ciertos libros pasen desapercibidos entre las toneladas de novedades que desembarcan en las librerias. Y al mismo tiempo me da rabia que haya autores que no tengan lo que se merezcan.
El momento del unicornio de Norberto Luis Romero (Tropo editores, 2009) es un libro que se publicó en 1995 y que se reedita ahora. pasó desapercibido entonces y parece que ahora va ocurrir lo mismo. Y no lo merece, pero es el destino habitual para este tipo de libros, en este país, es ese: el olvido. El momento del unicornio es un libro de cuentos fantásticos, con una ambientación en color sepia y con un gran logro: consigue provocar inquietud con elementos muy cotidianos. Este libro, encuadrado en la colección 2º asalto, que se dedica a rescatar grandes libros que son imposibles de conseguir, tiene algo de los marineros de Genet, algo de esas atmósferas inquietantes a la vez que familiares, y está lleno de cuentos con el sabor y el olor de lo perdido.
Y tiene cuentos maravillosos, en los que los protagonistas se pierden de la multitud de un carnaval, quedan atrapado en un vagón de metro que no se detiene nunca o se creen espiados por las dueñas del hostal en el que se aloja.
Aún estás a tiempo de disfrutar con los cuentos de Norberto Luis Romero. Y es algo que no debes dejar de hacer.
01 marzo 2010
una gran locura
Creo que es gran locura en un hombre el querer que otro le comprenda".
Yasushi Inoue. La escopeta de caza. Anagrama, 1998.
Yasushi Inoue. La escopeta de caza. Anagrama, 1998.
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