Llueve y hace frío de nuevo.
No puedo salir de este estado de ánimo que me está destruyendo poco a poco. Pero finjo muy bien. Parece que no pasa nada. Parece que todo esta bien. Continuo leyendo a Patricia Highsmith como si fuera a escribir una tesis doctoral sobre su obra. Pero sólo leo para disfrutar, para evadirme, para construir mundos nuevos.
Pienso en cambios. Grandes. Pequeños. Cambios. Pero aún no me decido.
- Estoy pensando en pedir un permiso sin sueldo. Quizá sólo un mes. Creo que me lo concederían y que me vendría bien.
Reg pareció desconcertado.
- Te sientes cansada, ¿es eso? ¿Lo has notado últimamente?
- No me siento trastornada. Desorientada, no sé... Pensé que a lo mejor un mes lejos de la oficina...
Pero se suponía que el trabajo era bueno es una situación como la suya. El trabajo evitaba que la gente diera demasiadas vueltas en la cabeza a sus problemas. Pero ella no tenía un problema, sino más bien un estado de ánimo.
Patricia Highsmith. La casa negra. Alianza Editorial, 1994.
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