Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

06 diciembre 2011

6dediciembre

hermano



Cuando José Luis Serrano (aka elputojacktwist) me mando su nueva novela Hermano (Egales, 2011) la cogí entre mis manos y leí la contraportada. Me entró un poco de miedo; me hice mis coordenadas mentales y pensé que no me iba a gustar. Pensé que iba a leer una novela de descubrimiento sexual con un nativo asiático, birmano en este caso. Había leído por ahí que el libro no tenía ninguna escena sexual, pero no las tenía todas conmigo. Hace unos meses ya leí una novela con mucho sexo ambientada en el sudoeste asiático; Un ángel disfrazado de fantasma (bubok, 2011) de Jesse Gray y ya me había quedado satisfecho con la experiencia. No me apetecia repetir.
Así que comence a leer Hermano con cierto temor, con miedo a encontrarme una escena de sexo en la primera página, en el baño del aeropuerto. Pero, para mi sorpresa, me encuentro con un libro totalmente diferente al imaginado. Hermano es un libro escrito con delicadeza, que habla del amor con letras mayúsculas, que explora ese sentimiento entre el turista y el nativo que es superior al amor y el deseo. Ambos sentimientos están ahí, entre los protagonistas, pero también están la amistad, la complicidad, y las necesidades de los personajes; el turista necesita un guía, un protector y el nativo necesita un benefactor, una fuente de ingresos. Y todo esto junto puede ser un coctel tremendo. Con todo esto se puede construir una novela obvia, ramplona, llena de lugares comunes o se puede escribir una novela bella, llena de detalles, una novela sensible, digna de esas películas clásicas donde la actriz de Hollywood vivía aventuras en tierras africanas. Hermano es como estas películas, mejor que estas peliculas.
Hay un par de pasajes en esta novela realmente increíbles. Uno lo protagoniza un recepcionista de un hotel que intenta hacer lo que el turista espera de él, y se queda con las ganas. El otro lo protagoniza una gota de sudor a lo largo del cuerpo de un nativo; la escena más sexual de una relación en la que los protagonistas a penas se tocan.
Sin duda es una de esas novelas que hay que leer este año, y releer el año que viene.