Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

30 marzo 2011

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Ese desasosiego que invade mi cuerpo, del que no me puedo despegar.
Mi propio reflejo en las cristales de mi habitación, con la oscuridad de la noche al fondo, siempre.
La ida, la vuelta, no ser/estar en ningún lugar.
Quizás en un futuro todo sea diferente.
Mientras disculpen las pequeñas tonterías.
Una de ellas, la de mañana:

Presentación del poemario “Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco” (Ediciones Vitruvio, 2011) de Iñaki Echarte Vidarte. El autor estará acompañado por el poeta Daniel Aldaya.

Este jueves, 31 de marzo, a las 19.30 horas, en la librería Auzolan (C/ Tudela 16, Pamplona).

25 marzo 2011

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- ¿Por qué estás deprimido? -preguntó Frank.
- Es una larga historia. No me apetece hablar de eso. Me aburre. No hay nada peor que tener que escuchar a alguien hablando sin parar de su vida vacía.
Phillip Lopate. Segundo matrimonio. Libros del Asteroide, 2009.

22 marzo 2011

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Quiero. Pero no me dejan.
Ya no está con nosotros Josefina Aldecoa y nadie parece haberse dado cuenta. Todo el mundo pregunta por escritores japoneses que escriben sobre gatos y por un tipo que escribe de clubes que dominan el mundo. No tenemos remedio.
No me di cena de que la luna era más grande. No quiero darme cuenta que pronto daré un salto de un dígito y que en realidad no puedo dejar de ser yo.
Mañana amanecerá de nuevo, el sol entrara por la ventana y abriré los ojos. Lo que ocurra después es un misterio. Así debe ser.

21 marzo 2011

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-¿No puedes ser amable con nadie, no es cierto? - dije a Gloria aundo nos apartamos-. En cualquier momento podemos encontrarnos en la calle.
- Lo mismo da que sea ahora como mañana-dijo.
- Eres la persona más adusta que he conocido. A veces pienso si no estarías mejor muerta.
- No te quepa la menor duda- dijo.
Horace McCoy. ¿Acaso no matan a los caballos? El Pais serie negra, 2004

20 marzo 2011

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Nunca me ha gustado ponerme delante del público. Me invade una mezcla de pudor, inseguridad, miedo y tristeza que me cuesta asimilar. Pero el pasado viernes todo fue diferente. No sé la razón, pero fue diferente.
Quedé con Raúl Portero e Itziar Ziga en Tipos Infames, ese lugar que nunca podré dejar de visitar, incluso con excusas peregrinas. Allí nos vendieron una botella de vino blanco que descorchamos teatralmente y después bebimos durante la charla que dimos en Fnac.



Todo fue bien. Una introducción fluida y con sentido acerca de lo que llamo el efecto bisagra: en este caso consistía en hacer que Raúl e Itziar se conocieran con la excusa de la charla. Cuando me dijeron que eligiera compañeros para la charla no lo dudé. Ellos tenían que conocerse. Y lo logré. Yo conocí hace mucho tiempo a Raúl gracias a mi amigo David. No recuerdo los detalles, pero debió ser una de esas noches madrileñas llenas de vino blanco y devenir callejero. A Itziar la conocí gracias a mi amigo Juan, en una terraza veraniega a la sombra de la Catedral de Pamplona, un lugar muy adecuado para lo nuestro.
Tenía que presentarles, que se conocieran, que desplegaran sus alas para el público.
Fue una tarde extraña, había poco público, pero estaba Juanma Carrillo, aunque no lo conocí hasta después, había unas chicas muy combativas y muy escritoras que siguieron atentamente nuestras intervenciones, había una fotógrafa estupenda que se llama María, estaba Julia, que tuvo la amabilidad de acudir a la cita, había chicos guapo y estaban los cubreactos del Fnac, que no se pierden una.
Me gustó la charla porque hubo risas, silencios emocionados, una botella de vino vaciándose y mucha participación por parte del público. Me gusto la charla porque quería contar cosas muy personales y lo hice sin perder el hilo, sin tener que leer la chuleta y sin ponerme nervioso.
Después nos fuimos a beber un poco, que es lo que se tiene que hacer después de un acto perfecto y descubrí una galería de personajes que no deberían faltar en una novela costumbrista. Prometo incluir a algunos de ellos en esa posible novela que siempre estoy intentando escribir.

13 marzo 2011

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De repente, el mundo comienza a girar de otra manera. Tengo cosas por las que preocuparme y me tengo que ocupar de que las cosas salgan bien. En breve estará mi libro de poemas en las librerías, el 18 de marzo estaré en Fnac Callao (Madrid) junto a Itziar Ziga y a Raúl Portero hablando de nuestras cosas, el 31 de marzo la cita será en la presentación pamplonica de Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco en la librería Auzolan, en compañia de Daniel Aldaya. Y esto sólo es el principio. Habrá más citas, desde luego. Una lectura de Viscerales, la aparición de una nueva antología: Al otro lado del espejo. Narrando contracorriente, coordinada por Gsús Bonilla.
Y la vida diaria. Ese trabajo absurdo, la compra, la casa vacía, los amaneceres vallecanos, las cenas de los sábados, el volver a escribir, los viajes peninsulares, las peliculas del canal 3 de Lasexta, los encucuentros que no duran más que unas horas. La vida, en fin, que es la que nos hace disfrutar, y sufrir.

09 marzo 2011

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Todo tiende a pasar al mismo tiempo.
Ayer recojo los ejemplares de mi próximo libro, Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco (Vitruvio, 2011). Es un pequeño libro, apenas 61 paginas, de letra pequeñita y versos largos. Es un autorretrato de pinceladas azules, algo desgarrado, pero con la esperanza esperando más allá de la noche. Sí, es un cambio de rumbo.
Vuelvo a casa cargado con mis ejemplares y bajo una lluvia que no se dedice a descargar toda su furia. Me detengo en una librería de segunda mano y me compro ¿Acaso no matan a los caballos? de Horace McCoy. Me paro en un bar de mi barrio y me tomo una cerveza. Llego a casa feliz.
Esta mañana mientras me tomo el café en el descanso de mi trabajo leo el reportaje que firma Rebeca Yanke en El Mundo acerca de los(jóvenes)Viscerales. Al llegar a casa me encontraré con la marea de mensajes en el Facebook acerca del tema. Aparezco en la foto correspondiente con, como dice Marta La Bohe, cara de escritor despistado. No le falta razón. Despistado lo soy un rato. Escritor estoy en ello.
Enseño orgulloso mi tercer libro a mis compañeros de trabajo. Al volver a casa, por la calle Fuencarral, veo a mi amigo Curro Cañete tomando un café a través de un cristal. Está currando en una de sus crónicas, así que le quito poco tiempo, pero antes de irme le dejo, dedicado, un ejemplar de Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco.
Esta tarde iré a la presentación del libro de Dan Fante en Fnac Callao. Un privilegio.
[Y al mismo tiempo termino un libro de Patricia Highsmith (Sirenas en el campo de golf. Anagrama, 1996) en el que leo: - (...) ¿Ya comes lo suficiente, hija mía? Estas un poco pálida. - ¿De veras? No me siento pálida. No puede ser más que casualidad)

07 marzo 2011

7demarzo

Esos pequeños momentos del día que hacen a uno un poquito feliz:
- Hablar cinco minutos al día (a veces diez, a veces quince) con el Sr Mijangos sobre literatura. vida y temas varios.
- Cambiar los muebles de sitio a las nueve de la mañana.
- Tomar un café en un sitio donde no te conozca nadie.
- Recibir tres llamadas (tres) con buenas , e inesperadas, noticias en un sólo día.
- Comer tarta de queso.
- Leer a Patricia. No tengo remedio, lo sé.
- Ver tu nombre en el escaparate de la calle Preciados.
- Soy tan blanco que cuando palidezco desaparezco.

01 marzo 2011

1demarzo

pene, pene, pene
pena, pena, pena

David me dice que en la presentación de Viscerales en el Fnac, el otro día, se decía mucho pene, esperma y esas cosas del querer. En una de las reseñas que se han publicado se hacía referencia a las veces, muchas, que las chicasViscerales se referían al esperma. No sé muy bien si es algo reseñable o no. Si es escandaloso o no.
No debe serlo. En el libro que estoy leyendo, La mujer de tu prójimo (Debate, 2011) de Gay Talese hay una página entera dedicada a los penes, de todo tipo y condición. Así que no debe haber nada malo en ello.

Sin duda parece provisto de voluntad propia, de un ego superior a su tamaño y resulta frecuentemente molesto debido a sus necesidades, apasionamientos e impredecible naturaleza. A veces, hay hombres que sienten que su pene les domina, les hace perder el control, les obliga a pedir favores de rodillas de noche a mujeres de las que de día preferirían no recordar ni el nombre. Ya sea insaciable o inseguro, exigen pruebas constantes de su potencia introduciendo en la vida del hombre complicaciones no requeridas o frecuentes rechazos. sensible y elástico al mismo tiempo, disponible tanto de día como de noche con un mínimo de ayuda, lleva actuando porfiada aunque no siempre hábilmente durante muchos siglos, incesantemente a la búsqueda, sensible, expandiéndose, probando, penetrando, palpitando, encogiéndose y queriendo siempre más. Sin jamás esconder su interés lascivo, es el órgano más honesto del hombre.
También es un símbolo de la imperfección masculina. Es desequilibrado, asimétrico, caído, a menudo feo. Mostrarlo en público es un "acto indecente". Es sumamente vulnerable aunque esté hecho de piedra; los museos del mundo están llenos de figuras hercúleas que exhiben penes que han sido reducidos, angostados o suprimidos por completo. Los únicos penes indemnes parecen ser los desporcionadamente pequeños creados por escultores, en un intento quizás de no querer intimidar los pequeños órganos de sus mecenas. (...)
Si bien la fuerza moral de la tradición judeocristiana y la ley han tratado de purificar el pene y restringir su semilla a la santificada institución del matrimonio, el pene no es un órgano monógamo por naturaleza. No conoce ningún código moral. Fue diseñado por la naturaleza para la abundancia; deseoso de la variedad, nada, salvo la castración, puede eliminar su fascinación por la prostitución, la fornicación, el adulterio y la pornografía.
Gay Talese. La mujer de tu prójimo. Debate, 2011.

A mí lo que me gustaría es hablar de penes con la misma elegancia natural que tiene el Sr Talese en la portada de este libro.