Llegué otra vez tarde, perdido en una combinación de líneas que me trajo de nuevo esa sensación de extraño en md, de la que sabe mucho Iñaki Echarte.
(Eduardo Laporte en El náuGrafo digital)

07 enero 2013

highsmith y sus crímenes imaginarios


Entrar en la mente de los demás es peligroso. Entrar en la mente de los escritores puede ser mortal.
La imaginación es un problema cuando se desboca. Bien lo sabe Patricia Highsmith, que parece que escribe su Crímenes imaginarios (anagrama, 2003) inspirada en la desaparición perversa (y real) de otra de las grandes damas del misterio, Agatha Christie.
Sidney, un escritor con problemas creativos, acuerda con su mujer, Alicia, una separación temporal, con alejamiento incluido, que ya han probado en otras ocasiones. Pero esta vez Alicia se lo toma más en serio que otras veces, y emulando a Agatha Christie, desaparece voluntariamente y se oculta de  todos, inculpando de esta manera a su marido en su posible asesinato. Para rizar el rizo Sydney, con la excusa de documentarse para una novela, empieza a comportarse como si fuera un asesino real. A partir de ahí poco más puedo contar, pero el punto de partida es apasionante.
Nos encontramos ante la Highsmith más perversa, ante una escritora experimentada que utiliza todas sus armas para escribir otra novela de suspense que roza la perfección.
Patricia ha vuelto a conquistarme, 22 libros después de Extraños en un tren.